Dolor en el pecho: cómo distinguir lo urgente de lo que puede esperar

Persona con la mano en el centro del pecho por una molestia opresiva

La mayoría de los dolores en el pecho no vienen del corazón. Pero como una minoría sí, y esa minoría tiene minutos de margen, conviene saber qué características hacen sospechar un origen cardíaco y qué señales obligan a consultar de inmediato.

Cómo suele ser el dolor que viene del corazón

Cuando el músculo cardíaco recibe menos sangre de la que necesita, la molestia tiene un perfil bastante reconocible.

Se describe más como una opresión, un peso o una quemazón que como un pinchazo. Se ubica en el centro del pecho, detrás del esternón, no en un punto exacto que se pueda señalar con un dedo. Se irradia hacia el brazo izquierdo, los dos brazos, el cuello, la mandíbula o la espalda entre los omóplatos. Aparece con el esfuerzo, con una emoción intensa, con el frío o después de una comida abundante, y cede al detenerse. Dura minutos, no segundos ni horas. Y viene acompañado de sudor frío, náuseas, falta de aire o sensación de gravedad.

No hacen falta todas las características. Cuantas más estén presentes, más obliga el cuadro a consultar.

Cómo suele ser el que no viene del corazón

Muscular o de la pared del pecho. Es el más frecuente. Duele en un punto que usted puede señalar, empeora al presionar esa zona, al respirar hondo o al girar el tronco, y suele seguir a un esfuerzo físico, un golpe o una postura mantenida. Puede durar días.

Digestivo. El reflujo produce ardor detrás del esternón que sube hacia la garganta, con sabor ácido, y se relaciona con las comidas y con acostarse. La confusión con el dolor cardíaco es frecuente en los dos sentidos, y por eso el reflujo no se acepta como explicación sin haber descartado antes lo otro.

Pulmonar. Duele al inspirar, es punzante y se acompaña de tos o de falta de aire. Una molestia que aparece de golpe con ahogo importante, sobre todo después de un viaje largo, una cirugía o un período de reposo en cama, tiene que evaluarse el mismo día.

Ansiedad. Aparece en reposo, muchas veces con hormigueo en las manos, sensación de falta de aire, mareo y miedo intenso. Es un dolor verdadero, no imaginado, y también merece atención. Lo que no merece es que se lo dé por sentado sin evaluar.

Herpes zóster. Dolor en una banda de un solo lado, que precede en días a la aparición de las ampollas.

Conviene una advertencia sobre esta lista. Sirve para ordenar la sospecha, no para autodiagnosticarse. Los cuadros se mezclan con frecuencia: una persona con reflujo también puede tener enfermedad coronaria, y una crisis de ansiedad puede aparecer justamente porque el corazón está fallando. La lista ayuda a decidir con qué urgencia consultar; el diagnóstico se hace en la consulta.

Las señales que no admiten espera

Llame a una ambulancia o vaya a urgencias de inmediato si el dolor en el pecho:

  • Dura más de veinte minutos y no cede con el reposo
  • Es opresivo e intenso, con sudor frío, náuseas o vómito
  • Se irradia al brazo, el cuello o la mandíbula
  • Viene con falta de aire importante
  • Se acompaña de desmayo o de pérdida de conocimiento
  • Aparece de forma súbita y desgarrante, hacia la espalda
  • Ocurre en alguien con infarto previo, diabetes, presión alta o varios factores de riesgo

En estos casos no conduzca usted mismo hasta el hospital y no espere a que pase.

Las presentaciones que se pasan por alto

Acá está el punto que más consecuencias tiene.

En las mujeres el dolor típico es menos frecuente. Predominan la falta de aire, el cansancio extremo que aparece de un día para otro, las náuseas, el dolor en la espalda o en la mandíbula y una sensación difusa de malestar. Muchas consultas se retrasan porque el cuadro no se parece a lo que todos aprendimos a reconocer.

En las personas con diabetes de años la neuropatía atenúa la percepción del dolor. Un infarto puede manifestarse solo como falta de aire, sudor o cansancio brusco.

En las personas mayores predominan la confusión, el desmayo y la falta de aire por encima del dolor.

Si usted está en alguno de estos grupos, baje el umbral para consultar.

Persona con la mano en el centro del pecho por una molestia opresiva

Lo que cambia la probabilidad de que sea el corazón

El mismo dolor, descrito con las mismas palabras, no significa lo mismo en dos personas distintas. Antes de mirar cualquier estudio, el médico pondera el terreno.

Suben la probabilidad la edad, el ser hombre mayor de cuarenta y cinco años o mujer mayor de cincuenta y cinco, la presión alta, la diabetes, el colesterol alto, el tabaquismo, la obesidad, el sedentarismo y los antecedentes de infarto en padres o hermanos a edad temprana. También un infarto, una angioplastia o una cirugía cardíaca previos.

La bajan la juventud sin factores de riesgo, un dolor que se reproduce al presionar el pecho, y una molestia que cambia con la posición o con la respiración.

Esa ponderación explica algo que a veces desconcierta: por qué a una persona de treinta años con un pinchazo se la tranquiliza tras un examen breve, y a una de sesenta con diabetes y una molestia leve se le pide un estudio completo. No es desigualdad de trato, es que la misma molestia tiene detrás probabilidades muy distintas.

El patrón que hay que reconocer: el dolor del esfuerzo

De todas las formas de dolor en el pecho, hay una que merece atención especial porque es la que mejor predice una enfermedad de las arterias del corazón y la que más se posterga.

Aparece siempre con un nivel parecido de actividad: subir la misma cuesta, cargar el mercado, caminar rápido contra el viento frío. Dura unos minutos. Cede al detenerse. Y con el tiempo aparece con esfuerzos cada vez menores.

Cuando ese patrón se acorta de forma rápida, cuando el dolor empieza a aparecer en reposo o cuando un episodio dura más que los anteriores, el cuadro cambió de categoría y deja de ser una consulta programable. Esa progresión, en semanas o incluso días, es la señal que antecede a un evento agudo y la que conviene reconocer a tiempo.

Qué se hace cuando usted llega con dolor en el pecho

Lo primero, en los primeros minutos, es el registro eléctrico del corazón. El electrocardiograma muestra si hay una zona del músculo sufriendo en ese momento, y es lo que decide si el caso se maneja como una emergencia o se puede estudiar con calma. A eso se suman los análisis de sangre que miden las enzimas que el músculo libera cuando se daña, repetidos a las pocas horas.

Cuando el cuadro no es agudo pero el dolor se repite con el esfuerzo, la evaluación sigue por otro camino: una ecografía del corazón para ver cómo se mueven las paredes y en qué estado están las válvulas, y pruebas que reproduzcan el esfuerzo bajo control médico.

Cuando el dolor se repite pero no es urgente

Hay un escenario intermedio que suele quedar sin resolver: la molestia que aparece cada tanto, dura poco, no llega a asustar y se posterga durante meses.

Ese cuadro merece una consulta programada, sobre todo si hay un patrón: aparece siempre con el mismo nivel de esfuerzo, siempre a la misma hora, o siempre después de comer. El patrón es el dato que más orienta, y se pierde si no se anota.

Anote la fecha y la hora, qué estaba haciendo, cómo describiría la molestia, cuánto duró, hacia dónde se corrió y qué la hizo ceder. Media hoja de cuaderno cambia el rendimiento de la consulta.

Si lo que necesita saber es a qué especialista corresponde su caso y cómo se ordena el estudio, lo desarrollamos en qué médico trata el dolor en el pecho.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si el dolor en el pecho viene del corazón?

Hay tres pistas que orientan: que sea opresivo y difuso en el centro del pecho en lugar de un pinchazo que se pueda señalar con el dedo, que aparezca con el esfuerzo y ceda con el reposo, y que venga con sudor frío, náuseas o falta de aire. Ninguna pista es definitiva. La certeza la da el registro eléctrico del corazón, y por eso un dolor sospechoso se evalúa siempre.

¿El dolor del lado izquierdo siempre es cardíaco?

No, y esa asociación causa consultas tardías en los dos sentidos. Muchos dolores del lado izquierdo son musculares o de la pared del pecho. A la vez, el dolor cardíaco típico se siente en el centro, detrás del esternón, y puede correrse a la mandíbula, a la espalda o a los dos brazos. La ubicación sola no descarta ni confirma nada.

¿El reflujo puede producir un dolor parecido al del corazón?

Sí, y es una de las confusiones más frecuentes. El reflujo da ardor detrás del esternón, con sabor ácido, relacionado con las comidas y con acostarse. El problema es que un dolor cardíaco también puede aparecer después de comer. Cuando hay factores de riesgo, la conducta es descartar primero el corazón y después atribuirlo al reflujo.

¿La ansiedad puede causar dolor en el pecho de verdad?

Sí. Una crisis de ansiedad produce dolor real, con opresión, hormigueo en las manos, falta de aire y miedo intenso. Lo que no corresponde es asumir esa explicación sin evaluación, sobre todo en una primera vez o en alguien con factores de riesgo. Las dos cosas pueden coexistir, y la ansiedad no protege del infarto.

¿Un dolor que dura solo unos segundos puede ser del corazón?

Es poco probable. Las punzadas de uno o dos segundos, que aparecen y desaparecen, casi siempre son de la pared del pecho. El dolor de origen isquémico dura minutos y tiene relación con el esfuerzo. Aun así, si esas punzadas vienen con falta de aire, desmayo o palpitaciones, se consultan.

¿Qué debo hacer mientras espero la ambulancia si sospecho un infarto?

Deténgase y siéntese o recuéstese, sin hacer ningún esfuerzo. Afloje la ropa ajustada. No conduzca. Si alguien puede acompañarlo, que lo haga. Tenga a mano la lista de sus medicamentos y sus estudios previos. No tome nada por cuenta propia salvo que su médico se lo haya indicado antes para esta situación exacta.

Fuentes

  • Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular
  • Sociedad Europea de Cardiología, guías de síndrome coronario agudo
  • American Heart Association, signos de alarma del infarto

Revisado por Dr. Daniel Jiménez, cardiólogo clínico e internista. Registro médico REEMPLAZAR-REGISTRO.

Esta información es educativa y no reemplaza la consulta médica. Si el dolor se repite con el esfuerzo, agende una consulta en nuestro consultorio de Belén. Si es intenso y no cede, vaya a urgencias.

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