Hay bradicardia cuando el corazón late por debajo de sesenta veces por minuto. En una persona entrenada o durante el sueño eso es esperable y no significa nada. Lo que convierte un pulso lento en un problema no es la cifra: son los síntomas que la acompañan.
La pregunta correcta no es cuántas pulsaciones tiene
Un maratonista puede tener cuarenta y cinco latidos por minuto en reposo y estar perfecto. Su corazón se volvió más eficiente y mueve más sangre en cada latido, así que necesita menos latidos.
Una persona de setenta años con cuarenta y cinco latidos por minuto, que se marea al levantarse y se cansa caminando media cuadra, tiene un problema. La cifra es la misma; lo que cambia es que el cuerpo no está recibiendo la sangre que necesita.
Por eso la evaluación empieza siempre por lo mismo: qué siente usted con ese pulso.
Los síntomas que hay que reconocer
Cuando el corazón late demasiado lento para lo que el cuerpo pide, el primer órgano que lo nota es el cerebro.
Mareo, sobre todo al ponerse de pie o al hacer un esfuerzo.
Sensación de que se va la vista, un oscurecimiento breve de la visión que dura segundos.
Desmayo, con pérdida del conocimiento y recuperación rápida. Es el síntoma que más obliga a estudiar y el que más consecuencias trae por las caídas.
Cansancio y falta de aire con esfuerzos que antes no costaban, porque el corazón no logra subir la frecuencia cuando hace falta.
Confusión o falta de concentración en personas mayores, que muchas veces se atribuye a la edad.
Un pulso lento sin ninguno de estos síntomas casi nunca necesita tratamiento, aunque sí conviene documentarlo.
Conviene aclarar algo sobre los relojes y las pulseras que miden el pulso. Un aviso de frecuencia baja durante la noche suele ser un hallazgo normal, porque el pulso desciende durante el sueño. Ese aviso, por sí solo y sin síntomas, no es motivo de alarma. Lo que sí conviene llevar a la consulta son las cifras de los momentos en que usted se sintió mal.
Dónde está la falla
El sistema eléctrico tiene un generador y un cableado, y la bradicardia puede venir de cualquiera de los dos. Ese contexto general está en arritmias del corazón; acá importa la distinción práctica.
Cuando falla el generador. El nodo sinusal envía impulsos demasiado espaciados o hace pausas. Con la edad, ese generador se desgasta. También ocurre que responde bien en reposo pero no logra acelerar con el esfuerzo, y entonces el síntoma principal es el cansancio al caminar.
Cuando falla el cableado. El impulso se genera bien pero no llega a los ventrículos, o llega con retraso. Se llaman bloqueos, y tienen grados: desde un retraso que no produce síntomas hasta una interrupción completa en la que las aurículas y los ventrículos laten por su cuenta. Los grados avanzados son de los pocos cuadros del ritmo que se consideran urgentes.
Qué la produce
Medicamentos, la causa más frecuente y la más reversible. Betabloqueadores, algunos antihipertensivos, digoxina, antiarrítmicos y ciertos colirios para el glaucoma bajan la frecuencia. Muchas bradicardias se resuelven ajustando una dosis.
Envejecimiento del sistema de conducción, un proceso normal que en algunas personas avanza más.
Hipotiroidismo, que enlentece el metabolismo y el corazón.
Alteraciones del potasio, sobre todo en pacientes con problemas renales o en tratamiento con diuréticos.
Infarto de la cara inferior del corazón, que compromete el riego del sistema de conducción.
Apnea del sueño, que produce pausas nocturnas que se detectan en el registro de 24 horas.
Infecciones y enfermedades del músculo cardíaco, con menos frecuencia.
Por qué el desmayo cambia todo
Un desmayo de origen cardíaco tiene tres características que lo distinguen del desmayo común: ocurre sin aviso previo o con muy poco, puede ocurrir estando acostado o sentado, y a veces aparece durante el esfuerzo.
El desmayo común, en cambio, tiene pródromos claros (calor, náuseas, visión borrosa, sudor), ocurre de pie, con calor, después de mucho tiempo parado o ante una impresión fuerte, y la persona alcanza a sentarse.
Esa distinción define la urgencia. Un desmayo sin aviso, durante el esfuerzo o estando sentado, se estudia sin demora. Y mientras tanto conviene no conducir ni realizar actividades en altura.
El pulso que no sube cuando debería
Hay una forma de bradicardia que se pasa por alto porque en reposo todo parece normal.
El corazón mantiene una frecuencia aceptable sentado, pero no logra acelerar cuando usted camina rápido, sube una cuesta o carga peso. Se llama incompetencia cronotrópica, y su síntoma no es el mareo sino el cansancio: la persona empieza a rendir menos, se detiene a mitad de la subida y atribuye todo a la edad o al peso.
El dato que la delata suele estar en el propio relato: "antes subía hasta la casa sin parar y ahora tengo que descansar dos veces". Cuando eso aparece junto a un pulso bajo, conviene estudiarlo, porque es una de las causas de bradicardia que más mejora la calidad de vida al tratarse.
Bradicardia en personas mayores
Con los años, el sistema de conducción acumula fibrosis y funciona con menos margen. Eso hace que tres cosas se combinen con frecuencia en un mismo paciente mayor.
La primera, más medicamentos. La segunda, más enfermedades que alteran el ritmo, como el hipotiroidismo o la enfermedad renal. Y la tercera, síntomas menos específicos: en lugar de mareo o palpitaciones, aparecen confusión, caídas repetidas o un decaimiento general que se atribuye a la edad.
Las caídas merecen atención especial. En una persona mayor, una fractura de cadera después de un desmayo cambia el pronóstico de vida mucho más que la propia bradicardia. Por eso, en este grupo, un desmayo o varias caídas sin explicación son motivo de estudio del ritmo aunque el pulso en la consulta esté normal.
Cómo se documenta
El primer paso es un trazado eléctrico, que muestra el ritmo de base y puede identificar de una vez un bloqueo de conducción.
Pero la bradicardia sintomática suele ser intermitente: pausas de unos segundos, más frecuentes de madrugada, que un registro de unos segundos difícilmente atrape. Por eso el estudio que responde la pregunta es el holter de ritmo, que registra cada latido durante 24 o 48 horas, incluidas las horas de sueño. Lo que se busca ahí es concreto: la frecuencia mínima, la duración de las pausas más largas y si esas pausas coinciden con los síntomas que usted anotó.
Ese último punto es la razón por la que se pide llevar un diario durante el registro. Una pausa a las tres de la mañana en una persona dormida significa algo distinto a una pausa a las cuatro de la tarde con mareo anotado a esa misma hora.
Se completa con análisis de tiroides, potasio y función renal, y con una ecografía del corazón cuando se sospecha una causa estructural.
Qué hacer mientras espera la consulta
Anote los episodios de mareo y desmayo con hora, postura y qué estaba haciendo. Tómese el pulso durante un minuto cuando aparezca el síntoma y anote la cifra. Lleve la lista completa de sus medicamentos, incluidos los colirios. Y no suspenda nada por su cuenta: retirar de golpe un betabloqueador puede producir un efecto rebote.
Si tuvo un desmayo, evite conducir hasta la valoración, y evite también nadar solo, subir escaleras cargando peso y cualquier actividad en la que una pérdida breve de conocimiento tenga consecuencias graves. Es una precaución temporal, hasta saber de qué se trata.
Para saber a qué especialista corresponde su caso y cuándo se plantea un marcapasos, vea qué médico trata la bradicardia.
Preguntas frecuentes
¿Desde cuántas pulsaciones se considera bradicardia?
Por debajo de sesenta latidos por minuto en reposo, en un adulto. Ese umbral es orientativo: durante el sueño es normal bajar de cincuenta, y en personas entrenadas se ven cifras menores sin ninguna consecuencia. Lo que define si hace falta estudiar no es el número, sino si aparecen mareo, desmayo, cansancio o falta de aire.
¿Tener el pulso bajo es malo si hago deporte?
No, y suele ser lo contrario. El entrenamiento de resistencia hace que el corazón bombee más sangre en cada latido, así que necesita menos latidos en reposo. Esa bradicardia del deportista no produce síntomas y no requiere tratamiento. Lo que sí merece consulta es que un deportista tenga mareo o desmayo, que nunca es normal.
¿Los medicamentos para la presión pueden bajarme el pulso?
Sí, y es la causa más frecuente de bradicardia. Los betabloqueadores son los que más lo hacen, y también algunos antihipertensivos, la digoxina, varios antiarrítmicos y ciertos colirios para el glaucoma, que se absorben más de lo que se supone. Por eso la consulta empieza revisando toda la medicación, incluida la que usted no considera "del corazón".
¿Un desmayo siempre viene del corazón?
No. El desmayo más común es el reflejo, que aparece de pie, con calor o ante una impresión fuerte, y avisa con náuseas, sudor y visión borrosa. El que preocupa es el que ocurre sin aviso, durante el esfuerzo o estando sentado o acostado. Cualquier desmayo merece consulta; esos tres escenarios la merecen sin demora.
¿Puedo conducir si tengo mareos o me desmayé?
Después de un desmayo, la recomendación es no conducir hasta que se estudie la causa y su médico lo autorice. Lo mismo vale para trabajar en altura, con maquinaria o nadar solo. No es una precaución formal: la mayoría de las lesiones graves asociadas a la bradicardia ocurren por lo que pasa durante la pérdida de conocimiento, no por la arritmia en sí.
¿Toda bradicardia termina en marcapasos?
No. Muchas se resuelven ajustando o retirando un medicamento, tratando un hipotiroidismo o corrigiendo el potasio. El marcapasos se plantea cuando hay síntomas claros que se correlacionan con pausas o bloqueos documentados, y cuando no existe una causa reversible. Es un dispositivo que se implanta en una institución con sala de procedimientos.
Fuentes
- Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular
- Sociedad Europea de Cardiología, guías de estimulación cardíaca y trastornos de la conducción
- Organización Mundial de la Salud, enfermedades cardiovasculares
Revisado por Dr. Daniel Jiménez, cardiólogo clínico e internista. Registro médico REEMPLAZAR-REGISTRO.
Esta información es educativa y no reemplaza la consulta médica. Si tuvo mareos o un desmayo, agende una consulta en nuestro consultorio de Belén.
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