La fibrilación auricular la maneja el cardiólogo, con el internista o el médico general sosteniendo el seguimiento. El electrofisiólogo interviene cuando se plantea un procedimiento. Lo que distingue a esta arritmia es que la decisión más importante no es sobre el ritmo, sino sobre la prevención del coágulo.
Las dos decisiones que hay que tomar
Toda consulta por esta arritmia gira alrededor de dos preguntas independientes, y conviene no mezclarlas.
¿Corresponde anticoagular? Se decide con una escala de riesgo que suma puntos por edad, sexo, presión alta, diabetes, insuficiencia cardíaca, enfermedad vascular y accidentes cerebrovasculares previos. Esta decisión no depende de si usted siente la arritmia ni de cuántos episodios tiene: un paciente con episodios breves y esporádicos puede necesitar anticoagulación permanente.
¿Se controla la frecuencia o se intenta recuperar el ritmo? Acá sí pesan la edad, los síntomas, el tiempo de evolución y el tamaño de las aurículas. Controlar la frecuencia significa aceptar la arritmia y mantener el pulso en un rango razonable. Recuperar el ritmo significa intentar volver al latido normal con medicamentos, una cardioversión o una ablación.
Mucha de la confusión de los pacientes viene de suponer que si el ritmo se normaliza, el anticoagulante se puede suspender. No es así de automático, y esa es una conversación que hay que tener de forma explícita con el cardiólogo.
Quién hace qué
El médico general o el internista puede detectar la arritmia, iniciar el estudio y sostener el seguimiento de un paciente estable. En una fibrilación ya definida, con tratamiento establecido, ese control periódico es adecuado.
El cardiólogo confirma el diagnóstico, calcula el riesgo, define la estrategia, elige el anticoagulante según la función renal y las otras enfermedades, y evalúa el corazón en busca de la causa.
El electrofisiólogo interviene cuando se indica una ablación o una cardioversión programada.
El neurólogo entra si ya hubo un accidente cerebrovascular, y el manejo pasa a ser conjunto.
El hematólogo participa en casos con trastornos de la coagulación o con sangrados que complican el tratamiento.
Ese reparto funciona bien cuando alguien queda a cargo de la decisión de anticoagular y la revisa en cada control. El problema aparece cuando el paciente circula entre varios profesionales y ninguno asume esa responsabilidad, algo más común de lo que parece: cada uno supone que otro ya lo evaluó. Conviene que usted sepa quién es su médico de referencia para esta arritmia, y que ese nombre esté claro en su historia.
Qué se hace en la primera consulta
Se documenta la arritmia. Si está presente, un trazado eléctrico la confirma en segundos. Si va y viene, el estudio que responde la pregunta es el holter de ritmo, que registra cada latido durante 24 o 48 horas y muestra si hay episodios, cuánto duran y a qué frecuencia.
Se busca la causa y el daño. Una ecografía del corazón muestra el tamaño de las aurículas, el estado de las válvulas y la fuerza de bombeo. Ese estudio orienta la estrategia: una aurícula muy dilatada hace menos probable mantener el ritmo normal a largo plazo.
Se piden análisis de función tiroidea, hemoglobina, función renal y hepática. La función renal no es un detalle: condiciona qué anticoagulante se puede usar y en qué dosis.
Se calcula el riesgo y se conversa la decisión. Anticoagular reduce mucho el riesgo de accidente cerebrovascular y aumenta algo el de sangrado. Esa conversación, hecha con números y no con impresiones, es la parte más importante de la consulta.
Lo que suele salir mal
Suspender el anticoagulante porque el ritmo se normalizó. El riesgo de coágulo depende del perfil del paciente, no de cómo esté latiendo hoy.
Suspenderlo por cuenta propia antes de un procedimiento dental o una cirugía menor. Muchos procedimientos se hacen sin suspender nada. Cuando hay que ajustar, lo indica el médico, con un plan y una fecha.
Confundir el control del pulso con el control de la enfermedad. Sentirse bien y tener el pulso en rango no dice nada sobre la prevención del coágulo.
Dejar sin tratar la apnea del sueño o el consumo de alcohol. Son dos de las causas que más recaídas producen, y las dos se pueden modificar.
El miedo al sangrado, en su justa medida
Es la objeción más frecuente cuando se propone anticoagular, y merece una respuesta honesta en lugar de una tranquilización genérica.
El anticoagulante aumenta el riesgo de sangrado. Eso es cierto y no se discute. Lo que decide la indicación es la comparación entre dos riesgos: el de un accidente cerebrovascular por la arritmia y el de un sangrado importante por el tratamiento. En los pacientes con puntaje alto de riesgo, esa comparación favorece al anticoagulante de forma clara.
También conviene distinguir tipos de sangrado. Los moretones y las encías que sangran al cepillarse son frecuentes y molestos, pero no son el riesgo que importa. El que importa es el sangrado digestivo o intracraneal, que es mucho menos frecuente y que se vigila con controles.
Hay además factores de sangrado que se pueden corregir antes de empezar: la presión alta no controlada, el consumo de alcohol, los antiinflamatorios tomados por dolor y algunas interacciones con otros medicamentos. Revisar eso reduce el riesgo real, y forma parte de la consulta.
Cómo es el seguimiento
Los primeros controles son frecuentes, mientras se ajusta la frecuencia cardíaca y se verifica la tolerancia al anticoagulante. Se revisan la función renal y la hemoglobina, porque de ellas depende la dosis.
Estabilizado el cuadro, los controles pasan a cada tres o seis meses, con análisis de control y evaluación de los síntomas. Entre consultas, el seguimiento lo hace usted tomándose el pulso y anotando los episodios.
Si toma un anticoagulante que requiere control de laboratorio, la frecuencia de esos controles la define su médico y suele ser mensual una vez estabilizado.
Cuándo llamar antes del control
- Cualquier signo de accidente cerebrovascular: debilidad en un lado del cuerpo, dificultad para
- hablar, desviación de la boca, pérdida súbita de visión. Esto es urgencias inmediatas
- Sangrado que no se detiene, sangre en la orina o en la materia fecal, o moretones extensos sin
- golpe
- Pulso muy rápido que no cede, o falta de aire nueva
- Un golpe fuerte en la cabeza, aunque se sienta bien
- Antes de cualquier cirugía o procedimiento dental
Qué llevar a la cita
- El registro de episodios y de pulso, con fechas
- La lista completa de medicamentos, incluidos antiinflamatorios y suplementos, que interactúan con
- los anticoagulantes
- Análisis recientes de función renal, hemoglobina y tiroides
- Los estudios del corazón previos con sus informes
- Los controles de coagulación, si le hacen
Si en algún momento estuvo hospitalizado por esta arritmia, lleve también el resumen de egreso. Ahí figura qué medicamento se inició, en qué dosis y por qué, y es información que con frecuencia se pierde entre una institución y otra.
Cómo trabajamos en nuestro consultorio de Belén
La consulta se organiza para llegar a las dos decisiones con datos. En la primera cita se hace la historia, el examen y el trazado eléctrico, y se coordinan el registro de ritmo y el estudio de imagen cuando corresponde. En la segunda, con todo leído, se calcula el riesgo, se conversa la indicación de anticoagulación y se define la estrategia de ritmo o frecuencia, por escrito.
Los dos cardiólogos del centro tienen formación en medicina interna, lo que en esta arritmia importa de forma directa: la función renal, la tiroides y las interacciones con otros medicamentos se manejan en la misma consulta.
Si todavía está entendiendo qué es la arritmia y por qué importa el coágulo, eso está en fibrilación auricular.
Preguntas frecuentes
¿Puede mi médico general manejar la fibrilación auricular?
Puede detectarla, iniciar el estudio y sostener el control de un paciente ya estabilizado, y ese seguimiento compartido funciona bien. Lo que conviene que defina el cardiólogo es la evaluación inicial: el cálculo del riesgo, la elección del anticoagulante y la estrategia de ritmo o frecuencia, que dependen del estudio del corazón.
¿Quién controla el anticoagulante y cada cuánto?
Su cardiólogo o su médico tratante, con análisis periódicos de función renal y hemoglobina, porque de ellos depende la dosis. Si toma un anticoagulante que requiere control de laboratorio, ese control suele ser mensual una vez estabilizado, y más frecuente al inicio o después de cualquier cambio de medicación.
¿Cuándo se deriva para una ablación de fibrilación auricular?
Cuando los síntomas persisten a pesar del tratamiento con medicamentos, cuando el paciente es relativamente joven y la aurícula no está muy dilatada, o cuando la arritmia produce deterioro de la función del corazón. La realiza un electrofisiólogo en una institución con sala equipada. La derivación se hace con el estudio completo, no con la sospecha.
¿Qué pasa si me detectaron la arritmia en un chequeo y no siento nada?
Se estudia y se trata igual. Una parte importante de las fibrilaciones auriculares es silenciosa, y el riesgo de coágulo no depende de que usted la sienta. De hecho, las formas asintomáticas son las que más preocupan, porque nadie las busca hasta que aparece una complicación.
¿Qué debo decirle al odontólogo o al cirujano si tomo anticoagulante?
Dígalo siempre, antes de cualquier procedimiento, y lleve el nombre exacto del medicamento y la dosis. Muchos procedimientos dentales se hacen sin suspender nada. Cuando hace falta ajustar, el plan lo define su médico con fechas concretas. Nunca suspenda por su cuenta ni siga la indicación de alguien que no conoce su caso.
¿Cada cuánto son los controles cuando la arritmia ya está controlada?
Cada tres a seis meses, con análisis de función renal y hemoglobina, y con evaluación de síntomas y de pulso. Se adelanta el control si aparecen episodios nuevos, cansancio, falta de aire o cualquier sangrado. El estudio del corazón se repite según la evolución, no de forma automática.
Fuentes
- Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular
- Sociedad Europea de Cardiología, guías de fibrilación auricular
- Colegio Médico Colombiano
Revisado por Dr. Daniel Jiménez, cardiólogo clínico e internista. Registro médico REEMPLAZAR-REGISTRO.
Esta información es educativa y no reemplaza la consulta médica. Si le diagnosticaron fibrilación auricular, pida una cita y traiga sus estudios y análisis recientes.
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