La angina es el aviso que da el corazón cuando recibe menos sangre de la que necesita. Aparece cuando usted exige (caminar rápido, subir una cuesta, cargar peso) y desaparece cuando se detiene. Ese patrón, esfuerzo y alivio, es la firma de la enfermedad y lo que hay que reconocer.
Qué está pasando
Las arterias coronarias llevan sangre al propio músculo del corazón. Cuando una de ellas tiene una placa que reduce su calibre, el flujo alcanza para el reposo pero se queda corto en cuanto el corazón trabaja más.
Ese desequilibrio entre lo que el músculo pide y lo que recibe se llama isquemia, y la angina es su traducción en síntomas. Al detenerse, la demanda baja, el equilibrio se restablece y la molestia cede en pocos minutos. Por eso la angina es reversible: avisa, pero no deja daño.
Cuando la arteria se ocluye por completo y el músculo se queda sin sangre, ya no hay aviso sino lesión, y eso es un infarto. La diferencia entre una cosa y la otra es de grado y de tiempo, y por eso la angina se trata como lo que es: una oportunidad.
Cómo se siente
La descripción típica no es la de un dolor punzante. Las palabras que usan los pacientes suelen ser otras: un peso, una opresión, una banda que aprieta, una quemazón, "como si me sentaran en el pecho". A veces no se describe como dolor en absoluto, sino como una falta de aire o un malestar difícil de nombrar.
Se ubica en el centro del pecho, detrás del esternón, y no se puede señalar con un dedo. Puede correrse al brazo izquierdo, a los dos brazos, al cuello, a la mandíbula, a la espalda entre los omóplatos o a la boca del estómago.
Dura unos minutos. Una molestia de dos segundos y una que dura toda la tarde rara vez son angina.
Y aparece con desencadenantes reconocibles: el esfuerzo físico, una emoción fuerte, el frío, una comida abundante, o la combinación de varios de ellos. Caminar rápido contra el viento frío después de almorzar es la situación que más veces reproduce el síntoma.
Ese cuadro se distingue de otras causas de molestia torácica, que están desarrolladas en dolor en el pecho.
Estable e inestable: la distinción que decide todo
Angina estable. Aparece siempre con un nivel parecido de esfuerzo, dura lo mismo, cede al parar y lleva semanas o meses comportándose igual. Es una enfermedad crónica que se estudia y se trata de forma programada.
Angina inestable. Cambia. Aparece con esfuerzos cada vez menores, dura más que antes, empieza a presentarse en reposo, o es la primera vez que ocurre. Esa progresión indica que la placa se volvió inestable y que el riesgo de infarto en los días siguientes es alto.
La angina inestable no es una consulta programable: es una urgencia. Y la señal que la delata no es la intensidad del dolor, sino el cambio de patrón. Un paciente que antes caminaba diez cuadras y ahora se detiene en tres, aunque el dolor sea menos intenso, empeoró.
Las formas que no se reconocen
En mujeres, la angina se presenta con más frecuencia como falta de aire, cansancio desmedido, náuseas o dolor en la espalda y en la mandíbula, sin la opresión central característica.
En personas con diabetes de años, la percepción del dolor está atenuada. La isquemia puede manifestarse solo como falta de aire o fatiga con el esfuerzo, lo que se llama isquemia silenciosa.
En personas mayores, predominan la falta de aire y la fatiga sobre el dolor.
Si usted está en alguno de estos grupos, el umbral para consultar debe ser más bajo, no más alto.
Qué la produce y qué la empeora
La causa de fondo casi siempre es la acumulación de placas en las arterias coronarias, un proceso que se construye durante años a partir del colesterol alto, la presión alta, la diabetes, el tabaquismo, el sedentarismo, la obesidad y los antecedentes familiares de enfermedad coronaria temprana.
Sobre ese terreno, hay situaciones que hacen aparecer el síntoma sin que la placa haya cambiado: la anemia, que reduce el oxígeno que llega; el hipertiroidismo, que acelera el corazón; una infección con fiebre; una arritmia rápida; o una crisis de presión alta. Corregir esas situaciones a veces hace desaparecer la angina sin tocar la arteria.
Cómo se estudia
El trazado eléctrico. Un electrocardiograma en reposo puede ser normal en una angina estable, porque el corazón no está sufriendo en ese momento. Aun así se hace siempre: puede mostrar secuelas de un evento anterior o alteraciones que orienten.
La imagen del corazón. Un ecocardiograma muestra si alguna pared se mueve menos de lo debido, que es la huella de una zona mal irrigada, y evalúa la función global, el grosor de las paredes y el estado de las válvulas, que pueden ser causa del mismo síntoma.
Las pruebas que reproducen el esfuerzo. Bajo control médico, se lleva al corazón a trabajar más para ver si aparece la isquemia. Es la forma de confirmar el diagnóstico cuando los estudios en reposo son normales.
Los análisis de sangre, que miden colesterol, azúcar, función renal y hemoglobina, y que aportan tanto al diagnóstico como al plan de tratamiento.
Cuando el resultado indica un riesgo alto, el paso siguiente es un cateterismo, que mapea las arterias por dentro y permite tratarlas en el mismo procedimiento. Se realiza en instituciones de alta complejidad.
Qué se hace después
El tratamiento de la angina estable tiene dos objetivos que van en paralelo.
Que usted deje de tener síntomas, con medicamentos que reducen el trabajo del corazón o mejoran el flujo, y en casos seleccionados con la apertura de la arteria mediante un stent o una cirugía de puentes.
Que no ocurra un infarto, que es el objetivo más importante y el que menos se percibe, porque no se nota. Se logra con el control del colesterol, de la presión y del azúcar, con antiagregantes, dejando el cigarrillo y sosteniendo actividad física regular.
Muchos pacientes se sienten mejor después del stent y abandonan los medicamentos preventivos. Conviene decirlo con claridad: el stent resuelve el síntoma de una arteria concreta; los medicamentos protegen a todas las demás.
Qué depende de usted
Dejar de fumar es la medida individual con más impacto y sus efectos empiezan en semanas. Caminar de forma regular mejora la tolerancia al esfuerzo, y la indicación exacta la da su cardiólogo después del estudio. Controlar el colesterol, la presión y el azúcar cambia el curso de la enfermedad.
Y hay algo práctico: aprenda a reconocer su propio umbral. Sepa a cuántas cuadras o a qué punto de la cuesta aparece la molestia. Ese dato es lo que le va a permitir notar, antes que nadie, si el patrón cambió.
Anótelo con precisión. "Me duele cuando camino" aporta poco; "aparece a las tres cuadras en plano, o a la mitad de la cuesta de la casa, y cede en dos minutos al pararme" aporta mucho. Si dentro de un mes esa distancia se acorta, usted va a tener con qué compararla, y esa comparación es lo que dispara la consulta a tiempo.
Cuándo ir a urgencias
Vaya de inmediato, sin conducir usted mismo, si el dolor dura más de veinte minutos, si aparece en reposo, si es más intenso que sus episodios habituales, si viene con sudor frío, náuseas, falta de aire o desmayo, o si notó que en los últimos días aparece con esfuerzos cada vez menores.
Para saber a qué especialista corresponde y cómo es el seguimiento, vea qué médico trata la angina de pecho.
Preguntas frecuentes
¿La angina de pecho es un infarto?
No, aunque comparten origen. En la angina el músculo recibe menos sangre de la que necesita durante unos minutos y se recupera sin daño al cesar el esfuerzo. En el infarto la arteria se ocluye y una parte del músculo muere. La angina es el aviso; tratarla a tiempo es lo que evita que ese aviso se convierta en lesión.
¿Por qué el dolor aparece siempre al mismo esfuerzo?
Porque la placa que estrecha la arteria tiene un tamaño estable, y el flujo alcanza hasta un determinado nivel de exigencia. Cuando usted supera ese umbral, aparece el síntoma. Esa reproducibilidad es lo que define a la angina estable, y por eso el dato más importante que puede aportar es a qué esfuerzo exacto empieza a sentirla.
¿La angina puede aparecer sin dolor?
Sí. En personas con diabetes de larga evolución, en adultos mayores y con frecuencia en mujeres, la isquemia se manifiesta como falta de aire, cansancio desmedido o náuseas, sin opresión en el pecho. Se conoce como isquemia silenciosa y es una de las razones por las que en esos grupos se estudia con un umbral más bajo.
¿El frío y las comidas pesadas empeoran la angina?
Sí, y es una observación que muchos pacientes hacen antes de tener el diagnóstico. El frío contrae las arterias y aumenta el trabajo del corazón; una comida abundante desvía sangre hacia la digestión. Caminar rápido en clima frío después de comer combina los dos factores, y es la situación que más veces reproduce el síntoma.
¿Se puede hacer ejercicio teniendo angina?
Sí, y forma parte del tratamiento, pero con una indicación individual y después del estudio. Lo habitual es actividad regular de intensidad moderada, por debajo del umbral que le produce síntomas, y de forma progresiva. Lo que se evita es el esfuerzo brusco e intenso sin preparación. En muchos casos se indica un programa de rehabilitación cardíaca supervisada.
¿La angina siempre termina en un cateterismo?
No. Muchos pacientes con angina estable se controlan bien con tratamiento médico y cambios de hábitos, con resultados equivalentes en cuanto a supervivencia. El cateterismo se indica cuando los síntomas persisten a pesar del tratamiento, cuando los estudios muestran una zona extensa en riesgo, o ante un cuadro inestable. La decisión se toma con los estudios completos.
Fuentes
- Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular
- Sociedad Europea de Cardiología, guías de síndromes coronarios crónicos
- American Heart Association, signos de alarma cardiovascular
Revisado por Dr. Daniel Jiménez, cardiólogo clínico e internista. Registro médico REEMPLAZAR-REGISTRO.
Esta información es educativa y no reemplaza la consulta médica. Si el pecho le aprieta al caminar y cede al parar, agende una consulta en nuestro consultorio de Belén.
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