La enfermedad coronaria la maneja el cardiólogo junto con su médico general o internista. Es una enfermedad crónica, y como toda enfermedad crónica, lo que define el resultado no es una consulta brillante sino un seguimiento sostenido durante años.
Por qué el reparto importa acá más que en otras enfermedades
Esta enfermedad se trata con cinco frentes simultáneos: colesterol, presión, azúcar, cigarrillo y ejercicio. Ninguno de ellos es exclusivamente cardiológico, y todos requieren ajustes frecuentes.
Un modelo que funciona bien es el siguiente: el cardiólogo define el diagnóstico, la extensión de la enfermedad, las metas y la estrategia; el médico general o el internista sostiene el control mensual o trimestral de esas metas y ajusta lo que haga falta; y el cardiólogo revisa la situación de forma periódica o cuando algo cambia.
El modelo que no funciona es el opuesto: un control cardiológico anual, sin nadie a cargo entre consultas, con el paciente esperando a que llegue la fecha para preguntar por qué su colesterol sigue alto.
Quién hace qué
El cardiólogo clínico confirma el diagnóstico, mide la extensión de la enfermedad con los estudios, fija las metas, define si corresponde un procedimiento y revisa la estrategia a lo largo del tiempo.
El médico general o el internista controla los factores de riesgo entre consultas, ajusta dosis, maneja la diabetes y las otras enfermedades, y detecta cambios temprano.
El cardiólogo intervencionista y el cirujano cardiovascular intervienen cuando hay indicación de stent o de puentes coronarios.
El equipo de rehabilitación cardíaca conduce el ejercicio supervisado y el acompañamiento para dejar el cigarrillo.
Nutrición aporta más de lo que suele aprovecharse, sobre todo en pacientes con diabetes, obesidad o alteraciones importantes de los lípidos.
Lo que ninguno de estos profesionales puede hacer solo es sostener el tratamiento. Esa parte depende de que exista un plan compartido y de que el paciente sepa cuál es el suyo. Un esquema perfecto que nadie revisa durante dos años rinde menos que uno modesto controlado cada tres meses.
La diferencia entre prevenir el primer evento y prevenir el segundo
Es una distinción que cambia las metas y que conviene entender, porque explica por qué a dos personas con el mismo colesterol se les indican tratamientos distintos.
En una persona sin enfermedad conocida, el tratamiento se decide según el riesgo calculado. Si ese riesgo es bajo, la conducta puede ser solo hábitos y control periódico.
En una persona con enfermedad coronaria establecida, con lesiones documentadas, con un infarto previo o con un stent, la situación es otra: el riesgo ya está demostrado, y las metas son bastante más exigentes. Acá no se discute si tratar, sino cómo llegar al objetivo.
Muchos pacientes se sorprenden cuando les indican un tratamiento más intensivo que el de un familiar con cifras parecidas. La razón está en esa diferencia, no en un criterio arbitrario.
Qué se hace en la primera consulta
Se calcula el riesgo con datos, no con impresión. Edad, sexo, presión, perfil de lípidos completo, diabetes, tabaquismo y antecedentes familiares. De ese cálculo depende qué tan exigentes serán las metas.
Se busca enfermedad establecida. Trazado eléctrico, imagen del corazón para evaluar función, movimiento de las paredes y válvulas, y, según el caso, pruebas que reproduzcan el esfuerzo.
Se revisa qué está tomando y qué dejó de tomar. Es frecuente encontrar tratamientos iniciados y abandonados por un efecto adverso que tenía solución.
Se fijan metas escritas de colesterol, presión, peso y actividad física, con cifras y plazos.
Se define quién controla qué, para que el paciente sepa a quién acudir entre consultas.
Las metas, que son lo que hay que seguir
El seguimiento de esta enfermedad se mide con números, y conviene que usted los conozca.
El colesterol LDL es la meta principal, y en enfermedad establecida es bastante más baja que en una persona sana. Se controla a las cuatro a ocho semanas de cada ajuste hasta alcanzarla. Si no se alcanza, se ajusta o se combina el tratamiento, no se repite la recomendación de dieta.
La presión arterial, con mediciones en casa además de las de consulta.
La glicemia, con un objetivo definido si hay diabetes.
El peso y el perímetro abdominal, con una cifra concreta.
El cigarrillo en cero, con apoyo específico si hace falta.
Cada cuánto se controla
En un paciente estable, la consulta cardiológica suele ser anual, con los estudios que correspondan según la evolución. El control de factores de riesgo con el médico general es más frecuente, cada tres a seis meses.
Después de un evento o de un procedimiento, los controles se concentran: el primer año lleva consultas cada tres meses.
Los estudios de imagen no se repiten de forma automática cada año: se piden cuando hay un cambio clínico, cuando hay que evaluar una nueva decisión, o según el criterio establecido para su caso. Repetir estudios sin una pregunta concreta no mejora el pronóstico.
Lo que conviene pedir en cada consulta
Una consulta de control puede ser productiva o puede ser un trámite, y buena parte de eso depende de lo que usted pregunte.
Sus cifras actuales y sus metas. Cuánto tiene de colesterol LDL hoy y cuánto debería tener. Es la pregunta que más cambia el resultado y la que menos se hace.
Qué hace cada medicamento. Cuál es para el síntoma y cuál es para prevenir un evento. Esa distinción evita que se abandone el segundo grupo, que es el que protege.
Qué esfuerzo puede hacer. Con una indicación concreta, no un "haga ejercicio". Cuántas veces por semana, cuánto tiempo, a qué intensidad y con qué señales debe detenerse.
Cuándo es el próximo control y qué hay que llevar.
Qué síntomas obligan a consultar antes. Con una lista clara, para usted y para su familia.
Si la consulta termina sin esas cinco respuestas, conviene pedirlas antes de salir. No son detalles administrativos: son el tratamiento.
Cuándo adelantar la consulta
- Aparece o cambia una molestia en el pecho, sobre todo si es con esfuerzos menores que antes
- Falta de aire nueva o desproporcionada
- Cansancio marcado con la actividad habitual
- Palpitaciones, mareo o desmayo
- Hinchazón de tobillos
- Efecto adverso de algún medicamento, antes de suspenderlo por su cuenta
Y urgencias, sin dudarlo, ante un dolor que dure más de veinte minutos o venga con sudor frío, náuseas o falta de aire. Ese cuadro está desarrollado en angina de pecho.
Qué llevar a la cita
- Todos los estudios del corazón previos, con informe completo
- Los informes de cateterismo o de cirugía, si los hubo
- El perfil de lípidos más reciente y los anteriores, para ver la tendencia
- La lista de medicamentos con dosis, incluidos los que suspendió y por qué
- El registro de presión en casa
- Un resumen de su actividad física actual: qué hace, cuántas veces por semana, cuánto tiempo
La serie de perfiles de lípidos merece énfasis. Un valor aislado dice poco; la secuencia de los últimos años muestra si el tratamiento está funcionando y en qué momento se perdió el control.
Cómo trabajamos en nuestro consultorio de Belén
La consulta se organiza alrededor de las metas. En la primera cita se calcula el riesgo, se revisa el tratamiento actual y se coordinan los estudios que hagan falta. En la segunda, con los resultados, se establecen las metas por escrito, se define el esquema de medicación y se acuerda el reparto del seguimiento con su médico tratante.
Los dos cardiólogos del centro tienen formación en medicina interna, y en esta enfermedad esa formación es directamente útil: colesterol, presión, azúcar y peso se manejan juntos, en la misma consulta, en lugar de repartirse.
Si todavía está entendiendo qué es la enfermedad coronaria y por qué avanza sin síntomas, eso está en enfermedad coronaria.
Preguntas frecuentes
¿Necesito cardiólogo si solo tengo factores de riesgo y ningún síntoma?
Una valoración cardiovascular es razonable a partir de los cuarenta años cuando hay varios factores de riesgo, o antes si hay antecedentes familiares de infarto temprano. Esa evaluación puede iniciarla su médico general con el cálculo de riesgo y los análisis. La consulta cardiológica aporta cuando el riesgo calculado es intermedio o alto y hay que decidir estudios adicionales.
¿Puede mi médico general llevar el control si ya estoy estable?
Sí, y es lo recomendable para el control periódico de colesterol, presión, azúcar y peso. Lo que conviene es mantener una revisión cardiológica periódica y una consulta ante cualquier cambio de síntomas. El seguimiento compartido funciona bien cuando las metas están escritas y los dos profesionales trabajan sobre el mismo objetivo.
¿Cada cuánto se repiten los estudios del corazón?
No hay una periodicidad automática. La imagen del corazón se repite cuando cambia la situación clínica, cuando hay que tomar una decisión nueva o según el intervalo definido para su caso. Los análisis de lípidos sí se repiten con regularidad, sobre todo después de cada ajuste de tratamiento, hasta llegar a la meta.
¿Por qué me insisten tanto con el colesterol si ya me pusieron el stent?
Porque el stent resolvió una arteria y el colesterol actúa sobre todas las demás. Las placas del resto del árbol arterial siguen ahí, y bajar el colesterol las estabiliza y reduce la probabilidad de un nuevo evento. Es la intervención con más evidencia en prevención secundaria, y su efecto no se siente, que es justamente por lo que se abandona.
¿Qué debo llevar a la consulta por enfermedad coronaria?
Todos los estudios del corazón con informe completo, los informes de cateterismo o cirugía si los hubo, la serie de perfiles de lípidos de los últimos años, la lista de medicamentos con dosis incluyendo los que suspendió, el registro de presión en casa y un resumen honesto de su actividad física actual.
¿Sirve pedir una segunda opinión antes de un cateterismo?
En una situación estable, sí, y es una práctica razonable. La indicación de un procedimiento se apoya en síntomas, estudios funcionales y extensión del músculo en riesgo, y esos criterios se pueden revisar con calma. En un cuadro agudo o inestable, en cambio, no hay tiempo para eso: la prioridad es la atención inmediata.
Fuentes
- Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular
- Sociedad Europea de Cardiología, guías de síndromes coronarios crónicos y de dislipidemias
- Colegio Médico Colombiano
Revisado por Dr. Daniel Jiménez, cardiólogo clínico e internista. Registro médico REEMPLAZAR-REGISTRO.
Esta información es educativa y no reemplaza la consulta médica. Si le diagnosticaron enfermedad coronaria y no tiene metas definidas, pida una cita y traiga sus estudios.
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