La aterosclerosis es la formación de placas de grasa, colesterol y células inflamatorias en la pared de las arterias. No es una enfermedad de un órgano: es un proceso que ocurre en todo el árbol arterial al mismo tiempo, y que se manifiesta primero donde la placa aprieta más.
Cómo empieza
La cara interna de las arterias está tapizada por una capa de células llamada endotelio, que mantiene el vaso liso y regula su tono. Es una capa delicada, y varias cosas la dañan: la presión alta, el humo del cigarrillo, el azúcar elevado, el exceso de colesterol circulante.
Cuando esa capa se lesiona, las partículas de colesterol se infiltran en la pared. El sistema inmunitario responde como si hubiera una herida y envía células que engullen ese colesterol. Esas células cargadas se acumulan, se forma un núcleo graso y encima se genera una cubierta fibrosa. Eso es una placa.
La placa crece hacia adentro y estrecha el vaso, y también crece hacia afuera, remodelando la pared. Esa segunda forma de crecimiento explica por qué una arteria puede tener bastante placa acumulada y todavía un calibre aceptable.
Un proceso de todo el cuerpo
Este es el concepto que más cambia la forma de entender la enfermedad.
Cuando alguien tiene placas en las arterias del corazón, es muy probable que también las tenga en las carótidas, en la aorta y en las arterias de las piernas. El proceso es sistémico, aunque los síntomas aparezcan en un solo lugar.
De ahí se desprende algo importante: encontrar enfermedad en un territorio obliga a evaluar los demás, y tratar un territorio con un procedimiento no protege a los otros. Esa protección la da el tratamiento médico.
Dónde se manifiesta
En el corazón. Produce la enfermedad coronaria, con angina o infarto.
En el cerebro. Las placas en las carótidas pueden desprender material que viaja al cerebro y produce un accidente cerebrovascular.
En las piernas. La enfermedad arterial periférica, que da un síntoma muy característico: dolor en las pantorrillas al caminar una distancia determinada, que cede al detenerse y reaparece al retomar la marcha. Muchas personas lo atribuyen a la edad o a un problema de columna durante años.
En los riñones. El estrechamiento de las arterias renales produce presión alta de difícil control y deterioro de la función renal.
En la aorta. Puede debilitar la pared y favorecer la formación de un aneurisma.
Por qué es silenciosa durante décadas
Las arterias tienen una reserva amplia. El flujo se mantiene suficiente hasta que el estrechamiento es importante, y por eso los síntomas aparecen tarde.
Peor todavía: los eventos agudos no siempre ocurren en la placa más grande. Una placa moderada, con una cubierta fina e inflamada, puede romperse y desencadenar un coágulo que ocluye el vaso de golpe. Por eso una persona sin síntomas no está necesariamente a salvo, y por eso el tratamiento apunta tanto a estabilizar las placas como a evitar que crezcan.
Qué la acelera
El colesterol elevado, sobre todo la fracción que transporta las partículas hacia la pared.
La presión arterial alta, que daña el endotelio de forma mecánica. Su control está desarrollado en hipertensión arterial, y comprobar que ese control se sostiene de día y de noche pide un monitoreo de 24 horas.
El cigarrillo, que lesiona el endotelio, favorece la coagulación y acelera todo el proceso.
La diabetes, que además hace que la enfermedad afecte a vasos más pequeños y de forma más difusa.
La obesidad abdominal y el sedentarismo.
La inflamación crónica, en enfermedades como la artritis reumatoide o el lupus.
Los antecedentes familiares, sobre todo cuando hay infartos o accidentes cerebrovasculares antes de los cincuenta y cinco años en hombres o de los sesenta y cinco en mujeres.
La edad, que es el único que no se puede modificar.
Conviene notar que estos factores no se suman: se multiplican. Una persona con presión alta y colesterol elevado que además fuma no tiene el triple de riesgo, sino bastante más. Y por el mismo motivo, corregir dos de ellos rinde más de lo que sugiere la intuición.
Cómo se detecta
El cálculo del riesgo es el primer paso y no requiere ningún equipo.
Los análisis de sangre, con perfil de lípidos completo, glicemia y función renal.
La ecografía de las carótidas, que permite ver la pared del vaso y medir su grosor. Es una forma sencilla de confirmar que el proceso existe, y se realiza en servicios de imagen vascular.
El estudio del corazón, que evalúa la función, el movimiento de las paredes y el estado de la aorta y de las válvulas, donde el depósito de calcio suele aparecer temprano.
El índice entre la presión del tobillo y la del brazo, una medición simple que detecta la enfermedad de las arterias de las piernas.
Los estudios de imagen avanzada, como la medición del calcio coronario, en centros especializados y cuando el riesgo calculado deja dudas.
Se puede frenar
Es la parte esperanzadora y está bien documentada.
Bajar el colesterol de forma sostenida detiene el crecimiento de las placas, y con tratamientos intensivos se observó una reducción modesta de su volumen. Más importante todavía, cambia su composición: la cubierta se engrosa, el núcleo graso se reduce y la placa se vuelve mucho menos propensa a romperse. Ese cambio en la estabilidad es lo que reduce los infartos, y aparece antes que cualquier modificación visible en una imagen.
Dejar de fumar mejora la función del endotelio en semanas. Controlar la presión reduce el daño mecánico. La actividad física regular mejora el perfil de lípidos, la sensibilidad a la insulina y la función del vaso.
Lo que no existe es un tratamiento que disuelva las placas y devuelva la arteria a su estado original. La meta realista es detener el proceso y estabilizar lo que hay, y eso alcanza para cambiar el pronóstico.
Qué hacer, en orden de impacto
No todas las medidas rinden lo mismo, y conviene saber cuáles priorizar.
Dejar de fumar encabeza la lista sin discusión. Ningún medicamento iguala ese efecto, y el beneficio empieza en semanas. En la enfermedad de las arterias de las piernas es, además, lo que más mejora la distancia que se puede caminar.
Bajar el colesterol hasta la meta que corresponda a su riesgo. En personas con enfermedad ya establecida, esa meta es exigente y en general requiere medicamentos además de la dieta.
Controlar la presión arterial, que es el otro gran agresor del endotelio.
Moverse todos los días. Caminar treinta o cuarenta minutos a paso vivo, cinco días por semana, actúa sobre el colesterol, la presión, el peso y la sensibilidad a la insulina al mismo tiempo. En la enfermedad de las piernas, caminar hasta que aparezca la molestia, descansar y retomar es un tratamiento en sí mismo.
Comer distinto. Menos ultraprocesados, embutidos y frituras; más vegetales, legumbres, frutas, frutos secos y pescado. En la cocina antioqueña hay margen amplio para eso sin renunciar a lo propio: cambiar la frecuencia de la fritura, sumar leguminosas y verduras al plato, moderar el embutido.
Controlar el azúcar, si hay diabetes, que multiplica el daño de todo lo anterior.
Cuándo consultar
Pida una cita si tiene varios factores de riesgo y nunca evaluó su riesgo cardiovascular, si le dolieron las pantorrillas al caminar y se le pasó al parar, si tiene antecedentes familiares de eventos tempranos, o si le encontraron placas en algún estudio hecho por otro motivo.
Vaya a urgencias ante cualquier signo de accidente cerebrovascular, dolor de pecho prolongado, o una pierna que se pone fría, pálida y sin pulso.
Para saber a qué especialista corresponde y cómo se organiza el seguimiento, vea qué médico trata la aterosclerosis.
Preguntas frecuentes
¿Aterosclerosis y arteriosclerosis son lo mismo?
Se usan como sinónimos en el lenguaje corriente, pero no significan exactamente lo mismo. Arteriosclerosis es un término general para el endurecimiento y la pérdida de elasticidad de las arterias, que ocurre con la edad. Aterosclerosis es un tipo específico: el que se produce por la formación de placas de grasa y colesterol en la pared, y es el que causa infartos y accidentes cerebrovasculares.
¿A qué edad empieza la aterosclerosis?
Mucho antes de lo que suele pensarse. Los estudios en personas jóvenes fallecidas por causas ajenas al corazón muestran lesiones iniciales ya en la tercera década de la vida, y en algunos casos antes. Lo que determina si esas lesiones se vuelven un problema es la exposición acumulada a los factores de riesgo durante las décadas siguientes.
¿La aterosclerosis se puede revertir?
Revertir por completo, no. Frenar su avance y estabilizar las placas, sí, y eso es lo que reduce los eventos. Con tratamiento intensivo del colesterol se observó una reducción modesta del volumen de placa y, sobre todo, un cambio en su composición que la hace menos propensa a romperse. El beneficio es real aunque la imagen cambie poco.
¿Por qué me duelen las piernas al caminar y se me pasa al parar?
Ese patrón, dolor en las pantorrillas que aparece siempre a una distancia parecida y cede con el reposo, es el síntoma característico de la enfermedad arterial de las piernas. Es la misma enfermedad que afecta al corazón, en otro territorio, y su presencia indica un riesgo cardiovascular elevado. Se estudia con una medición sencilla de presiones y merece consulta.
¿Cómo sé si tengo placas en las carótidas?
Con una ecografía de las carótidas, un estudio sin radiación que muestra la pared del vaso y la presencia de placas. Se indica cuando hay varios factores de riesgo, cuando se escucha un ruido anormal sobre el cuello en el examen, o después de un evento cerebral. No es un estudio de rutina para toda la población: se pide según el riesgo.
¿La aterosclerosis se hereda?
Hay un componente familiar claro. Parte se explica por hábitos compartidos, y parte por factores genéticos, sobre todo por alteraciones hereditarias del colesterol que producen valores muy altos desde la juventud. Si en su familia hubo infartos o accidentes cerebrovasculares antes de los cincuenta y cinco años en hombres o de los sesenta y cinco en mujeres, conviene evaluarse antes y con más detalle.
Fuentes
- Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular
- Sociedad Europea de Cardiología, guías de prevención cardiovascular y de dislipidemias
- Organización Mundial de la Salud, enfermedades cardiovasculares
Revisado por Dra. Virginia Ramos, cardióloga internista y especialista en ecocardiografía clínica. Registro médico REEMPLAZAR-REGISTRO.
Esta información es educativa y no reemplaza la consulta médica. Si tiene factores de riesgo y nunca evaluó sus arterias, agende una consulta en nuestro consultorio de Belén.
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