Una embolia ocurre cuando algo que circula por la sangre, casi siempre un coágulo, se detiene en un vaso más estrecho y bloquea el flujo. La diferencia con la trombosis es el viaje: en la trombosis el coágulo se forma donde tapa; en la embolia se formó en otro lado y llegó hasta ahí.
Trombo y émbolo, dos palabras que se confunden
El trombo es el coágulo formado dentro de un vaso. Mientras se queda quieto, produce los problemas locales que están descritos en trombosis.
El émbolo es ese mismo coágulo cuando se desprende y navega. Circula hasta que llega a un vaso demasiado estrecho para dejarlo pasar, y ahí se detiene. El órgano que dependía de ese vaso se queda sin sangre.
Esa distinción no es académica: explica por qué el tratamiento de una trombosis tiene tanta urgencia, y por qué después de una embolia hay que buscar de dónde salió el coágulo.
De dónde vienen y a dónde van
El recorrido depende del lado de la circulación donde se formó el coágulo, y hay dos rutas principales.
Desde las venas de las piernas hacia los pulmones. Un coágulo que se desprende de una vena profunda viaja por las venas grandes, entra al corazón derecho y sale hacia las arterias pulmonares. Es la embolia pulmonar, la más frecuente de todas.
Desde el corazón izquierdo hacia el resto del cuerpo. Un coágulo formado en la aurícula izquierda, en una zona de músculo sin movimiento después de un infarto, o sobre una válvula, sale por la aorta y puede alojarse en el cerebro (produciendo un accidente cerebrovascular), en una arteria de una pierna o de un brazo, en el intestino o en un riñón.
La causa cardíaca más frecuente de la segunda ruta es la fibrilación auricular, y por eso su tratamiento se centra en prevenir la formación del coágulo.
Embolia pulmonar: cómo se reconoce
Es la que más se pasa por alto, porque sus síntomas se parecen a los de muchas otras cosas.
Aparece falta de aire de comienzo brusco, muchas veces sin ningún esfuerzo previo. Puede haber dolor en el pecho que aumenta al respirar hondo, palpitaciones, tos, a veces con sangre, y sensación de angustia. En casos graves, desmayo o pérdida de conocimiento.
Un dato que orienta: la falta de aire aparece de golpe, no de forma progresiva a lo largo de semanas. Y con frecuencia hay un antecedente en los días previos: un viaje largo, una cirugía, una inmovilización, un yeso, un parto reciente.
No siempre hay síntomas en la pierna. Una parte importante de las embolias pulmonares ocurre sin que la persona haya notado nada antes.
Embolia cerebral: la ventana de tiempo
Cuando el coágulo se aloja en una arteria del cerebro, los síntomas aparecen de forma súbita y completa.
Debilidad o pérdida de fuerza en un lado del cuerpo, desviación de la boca, dificultad para hablar o para entender lo que le dicen, pérdida súbita de visión en un ojo o en un campo visual, mareo intenso con pérdida del equilibrio, o un dolor de cabeza súbito y muy intenso.
Cada minuto cuenta. Existen tratamientos que pueden disolver o extraer el coágulo, y su eficacia depende de las horas transcurridas desde el inicio. Anotar la hora exacta en que empezaron los síntomas es una de las informaciones más útiles que puede aportar un acompañante.
Embolia en una arteria de un miembro
Se reconoce por un conjunto de signos que aparecen de golpe en un brazo o una pierna: dolor intenso, palidez, frialdad, ausencia de pulso, hormigueo y pérdida de fuerza.
Es una urgencia quirúrgica. El tiempo también manda acá, porque el músculo sin riego se daña en horas.
El caso especial: la embolia paradójica
Merece un apartado porque es la razón por la que la cardiología entra en escena en pacientes jóvenes con un accidente cerebrovascular sin causa aparente.
Entre las dos aurículas existe una comunicación que funciona durante la vida fetal y que en la mayoría de las personas se cierra al nacer. En cerca de una de cada cuatro, queda como una pequeña apertura llamada foramen oval permeable, que en condiciones normales no produce ningún problema.
Pero si un coágulo venoso llega al corazón derecho y esa apertura se abre por un aumento momentáneo de presión, el coágulo puede cruzar al lado izquierdo y salir hacia el cerebro en lugar de ir a los pulmones. Eso es una embolia paradójica.
Encontrar ese hallazgo no significa que haya sido la causa, y la decisión de cerrarlo se toma en casos seleccionados, considerando la edad, el tipo de accidente cerebrovascular y la ausencia de otras explicaciones.
Émbolos que no son coágulos
Aunque son mucho menos frecuentes, existen otras formas: émbolos de grasa después de fracturas de huesos largos, de aire en algunos procedimientos, de líquido amniótico en complicaciones del parto, y de fragmentos de placa desprendidos de una arteria grande.
Se mencionan porque explican cuadros que de otro modo parecen inexplicables, y porque el manejo es distinto: en estos casos la anticoagulación no resuelve nada, y el tratamiento apunta a sostener la función del órgano afectado mientras el organismo reabsorbe el material.
Por qué siempre se estudia el corazón
Después de una embolia, la pregunta central es de dónde salió el coágulo. Sin esa respuesta no se puede prevenir el siguiente, que es el objetivo real del tratamiento.
El ecocardiograma es el estudio que responde buena parte de esa pregunta. Permite buscar coágulos dentro de las cavidades, evaluar el estado de las válvulas, detectar zonas de músculo sin movimiento donde la sangre se estanca, identificar comunicaciones entre las aurículas, y medir la repercusión sobre el corazón derecho cuando hubo compromiso pulmonar.
A eso se suma el registro prolongado del ritmo, porque una fibrilación auricular intermitente puede no aparecer en un trazado de unos segundos y es una de las causas más frecuentes de embolia cerebral.
Quiénes tienen más riesgo
Los factores son en buena medida los mismos que favorecen la formación del coágulo, más los propios del corazón.
Del lado venoso: cirugía reciente, inmovilidad prolongada, viajes largos, fracturas, cáncer activo, embarazo y posparto, anticonceptivos con estrógenos, obesidad, tabaquismo y trastornos hereditarios de la coagulación.
Del lado cardíaco: la fibrilación auricular, sobre todo si no está anticoagulada; un infarto extenso que dejó una zona de músculo sin movimiento; las válvulas protésicas; la estenosis mitral; y las infecciones de una válvula.
Hay un grupo particular que conviene mencionar: las personas jóvenes con un evento embólico sin ningún factor aparente. Ahí el estudio se hace más a fondo, porque suele haber una causa poco frecuente detrás, y encontrarla cambia el tratamiento de por vida.
Qué se hace
En la fase aguda, el tratamiento busca restablecer el flujo y evitar que el cuadro progrese, con anticoagulación y, según la gravedad y la localización, con medicamentos que disuelven el coágulo o con procedimientos para extraerlo. Todo eso ocurre en instituciones de alta complejidad.
Después, el trabajo es prevenir el siguiente episodio: anticoagulación por el tiempo que corresponda, tratamiento de la causa (una arritmia, una válvula, un trastorno de la coagulación) y control de los factores de riesgo.
Cuándo llamar a emergencias
Sin esperar, ante cualquiera de estas situaciones: falta de aire de aparición súbita, dolor en el pecho que aumenta al respirar, tos con sangre, desmayo, debilidad o pérdida de fuerza en un lado del cuerpo, dificultad para hablar, desviación de la boca, pérdida súbita de visión, o una pierna o brazo que se pone frío, pálido y sin pulso.
Anote la hora exacta de inicio de los síntomas. Esa información define qué tratamientos se pueden ofrecer.
Para saber a qué especialista corresponde cada etapa, vea qué médico trata una embolia.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre trombosis y embolia?
En la trombosis el coágulo se forma dentro de un vaso y obstruye ahí mismo. En la embolia ese coágulo se desprende, viaja por la circulación y tapa un vaso distinto, más lejos. Son dos etapas del mismo problema: la trombosis es el origen, la embolia es la consecuencia. Por eso tratar una trombosis a tiempo es la mejor forma de evitar una embolia.
¿Cómo reconozco una embolia pulmonar?
Por la aparición brusca de falta de aire, muchas veces sin esfuerzo previo, acompañada de dolor en el pecho que aumenta al respirar, palpitaciones o tos. Suele haber un antecedente reciente de viaje largo, cirugía, inmovilización o parto. No siempre hay síntomas en la pierna. Ante ese cuadro, la atención es inmediata.
¿Qué es el foramen oval permeable?
Es una pequeña comunicación entre las dos aurículas que todos tenemos antes de nacer y que en cerca de una de cada cuatro personas no se cierra por completo. En la mayoría no produce ningún problema. Adquiere importancia cuando permite que un coágulo venoso pase al lado izquierdo del corazón y llegue al cerebro, sobre todo en personas jóvenes con un accidente cerebrovascular sin otra causa.
¿Una embolia deja secuelas?
Depende de dónde ocurrió, de qué tan extensa fue y de cuánto tiempo pasó hasta el tratamiento. Una embolia pulmonar puede dejar como secuela una presión pulmonar elevada, que se controla en el seguimiento. Una embolia cerebral puede dejar secuelas neurológicas, que mejoran con rehabilitación. Muchos pacientes se recuperan por completo cuando la atención fue rápida.
¿Se puede prevenir una embolia?
Sí, y es donde más se puede hacer. Se previene tratando la trombosis a tiempo, anticoagulando cuando existe una arritmia que lo indique, aplicando medidas preventivas en cirugías e inmovilizaciones, y moviéndose durante los viajes largos. La mayoría de las embolias cerebrales por fibrilación auricular son evitables cuando esa arritmia se detecta y se trata.
¿Por qué me hacen un estudio del corazón después de un accidente cerebrovascular?
Porque una parte importante de esos eventos se origina en el corazón, y encontrar la fuente cambia el tratamiento. El estudio busca coágulos dentro de las cavidades, alteraciones de las válvulas, zonas de músculo sin movimiento y comunicaciones entre las aurículas. Se completa con un registro prolongado del ritmo, para detectar una arritmia intermitente.
Fuentes
- Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular
- Sociedad Europea de Cardiología, guías de embolia pulmonar
- Organización Mundial de la Salud, accidente cerebrovascular
Revisado por Dr. Daniel Jiménez, cardiólogo clínico e internista. Registro médico REEMPLAZAR-REGISTRO.
Esta información es educativa y no reemplaza la consulta médica. Ante estos síntomas llame a emergencias. Para el estudio cardiológico posterior, pida una cita.
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