Trombosis: por qué se forma un coágulo y cómo reconocerla a tiempo

Inmovilidad prolongada en un viaje largo, uno de los factores de riesgo de trombosis

Una trombosis es la formación de un coágulo dentro de un vaso sanguíneo, en un lugar donde no debería haberlo. Lo importante no es solo que obstruye el flujo donde se formó: es que puede desprenderse y viajar.

Por qué se forma

La sangre tiene un equilibrio delicado. Debe coagular cuando hay una herida y mantenerse fluida el resto del tiempo. Ese equilibrio se rompe por tres razones, y casi siempre por una combinación de ellas.

La sangre se mueve despacio. Es el factor más frecuente. Ocurre con la inmovilidad prolongada: un viaje largo, una internación, una fractura enyesada, un posoperatorio. También dentro del corazón cuando las aurículas dejan de contraerse, como en la fibrilación auricular.

La pared del vaso se lesiona. Por un traumatismo, una cirugía, un catéter, o por el daño crónico que producen la presión alta y el colesterol.

La sangre coagula más de lo normal. Por alteraciones hereditarias de la coagulación, por enfermedades como el cáncer, por embarazo y posparto, por anticonceptivos con estrógenos, por infecciones importantes o por deshidratación.

Dónde ocurre

En las venas profundas de las piernas. Es la localización más frecuente y la que se conoce como trombosis venosa profunda. Ahí el coágulo obstruye el retorno de la sangre y, si se desprende, viaja hacia los pulmones.

Dentro del corazón. En la fibrilación auricular, en una zona de músculo que quedó sin movimiento después de un infarto extenso, o sobre una válvula protésica. Desde ahí, el coágulo viaja hacia el cerebro o hacia otros órganos.

En las arterias. Sobre una placa que se rompe, produciendo un infarto o una obstrucción aguda en una pierna.

Cada localización tiene síntomas, estudios y tratamientos distintos, aunque el mecanismo de fondo se parezca.

Cómo se manifiesta en la pierna

Es la presentación que más se consulta y la que conviene reconocer.

Aparece hinchazón en una sola pierna, casi siempre desde la pantorrilla hacia abajo o comprometiendo todo el miembro. La diferencia con la otra pierna es evidente al compararlas.

Se acompaña de dolor o pesadez, que aumenta al caminar o al estar de pie, y que muchas personas describen como un calambre que no cede.

La piel puede verse enrojecida o algo violácea, y la zona suele estar más caliente que en la otra pierna. A veces se marcan venas superficiales que antes no se veían.

Un rasgo que orienta: la hinchazón de las dos piernas a la vez rara vez es una trombosis. Suele responder a otras causas, como insuficiencia venosa, problemas del corazón, del riñón o del hígado.

Los factores que más pesan

  • Cirugía reciente, sobre todo ortopédica o abdominal
  • Inmovilidad de más de tres días, o viajes de más de cuatro horas sin moverse
  • Fractura o miembro inmovilizado
  • Cáncer activo y algunos tratamientos oncológicos
  • Embarazo y posparto
  • Anticonceptivos con estrógenos y terapia hormonal
  • Obesidad y tabaquismo
  • Antecedente personal o familiar de trombosis
  • Trastornos hereditarios de la coagulación
  • Enfermedades inflamatorias crónicas

Cuando se combinan dos o más, el riesgo se multiplica en lugar de sumarse. Un viaje largo en una mujer que toma anticonceptivos y fuma no equivale a un viaje largo en una persona sin esos factores.

Por qué importa: el coágulo puede viajar

Este es el motivo por el que una trombosis en la pierna se trata como una urgencia.

Si el coágulo se desprende, viaja por las venas hasta el corazón derecho y de ahí a los pulmones, donde obstruye una arteria pulmonar. Esa complicación puede ser grave y a veces es la primera manifestación, sin que la persona haya notado nada en la pierna.

Cuando el coágulo se forma dentro del corazón, el destino es distinto: sale por la circulación arterial y puede alojarse en el cerebro, produciendo un accidente cerebrovascular, o en una arteria de un miembro o del abdomen.

Inmovilidad prolongada en un viaje largo, uno de los factores de riesgo de trombosis

Cómo se estudia

La evaluación clínica combina los síntomas con los factores de riesgo para estimar la probabilidad, y de eso depende qué estudio se pide.

Un análisis de sangre que mide productos de la degradación de los coágulos. Su mayor utilidad es la contraria a la que se supone: cuando sale negativo en una persona con baja probabilidad, permite descartar con bastante seguridad.

La ecografía Doppler de las venas de la pierna, que es el estudio que confirma o descarta la trombosis venosa. Se realiza en servicios de imagen vascular.

La evaluación del corazón. Acá entra nuestro trabajo: el ecocardiograma permite buscar un coágulo dentro de las cavidades, evaluar la repercusión sobre el corazón derecho cuando hubo compromiso pulmonar, y detectar las condiciones que favorecen la formación de trombos, como una fibrilación auricular o una zona de músculo sin movimiento.

Los estudios de coagulación, en pacientes jóvenes, con episodios repetidos o con antecedentes familiares.

Qué se hace

El tratamiento central es la anticoagulación, que impide que el coágulo crezca y que se formen nuevos, mientras el organismo va reabsorbiendo el existente.

La duración depende de por qué se formó. Cuando hubo un desencadenante claro y transitorio, como una cirugía, el tratamiento suele ser de unos meses. Cuando no hay causa identificable, o cuando persiste un factor de riesgo permanente, puede extenderse de forma indefinida.

En casos seleccionados y graves se usan tratamientos que disuelven el coágulo o procedimientos específicos, que se realizan en instituciones de alta complejidad.

A eso se suman las medidas de sostén: movilización temprana, medias de compresión cuando están indicadas, e hidratación.

Cómo se previene

En situaciones de riesgo, la prevención funciona y es sencilla.

En viajes largos, levantarse cada dos horas, mover los tobillos con frecuencia, hidratarse y evitar el alcohol. En posoperatorios, la movilización temprana y las medidas que indique el equipo tratante. En personas con factores de riesgo permanentes, el control del peso, el abandono del cigarrillo y la actividad física regular.

Y una recomendación práctica: si va a someterse a una cirugía o va a estar inmovilizado, mencione cualquier antecedente personal o familiar de trombosis. Cambia las medidas preventivas que se indican.

Lo que queda después

Una parte de los pacientes que tuvo una trombosis en la pierna desarrolla, con los meses, un cuadro de hinchazón crónica, pesadez, cambios de color en la piel y a veces úlceras. Se produce porque las válvulas de las venas quedaron dañadas y el retorno de la sangre nunca vuelve a ser el de antes.

Ese cuadro se previene, y ahí está la parte útil: el uso de medias de compresión cuando están indicadas, la movilización temprana, el control del peso y la actividad física regular reducen su aparición. Es una de las razones por las que el seguimiento después del episodio agudo no es un trámite.

Cuando el coágulo llegó a los pulmones, hay otra secuela posible: que la presión del circuito pulmonar quede elevada de forma persistente. Se detecta con un estudio de imagen del corazón en el seguimiento, y por eso ese control se hace aunque la persona se sienta bien.

Las trombosis que se pasan por alto

No todas se presentan como una pierna hinchada.

Las de las venas del brazo, más frecuentes en personas con catéteres o con esfuerzos repetidos del hombro. Las venosas superficiales, que se ven como un cordón duro y doloroso bajo la piel y que a veces se extienden hacia el sistema profundo. Y las de localizaciones inusuales, como las venas del abdomen, que se manifiestan con dolor abdominal persistente y suelen asociarse a trastornos de la coagulación.

En todas ellas, la sospecha se apoya menos en el síntoma y más en el contexto: un catéter, una inmovilización, un antecedente familiar, una enfermedad que aumenta la coagulación.

Cuándo consultar

Vaya a urgencias si aparece hinchazón y dolor en una sola pierna, sobre todo después de un viaje, una cirugía o un período de inmovilidad.

Vaya de inmediato si aparece falta de aire súbita, dolor en el pecho que aumenta al respirar, tos con sangre o desmayo. También ante cualquier signo de accidente cerebrovascular: debilidad en un lado del cuerpo, dificultad para hablar o pérdida súbita de visión.

Para saber a qué especialista corresponde cada situación, vea qué médico trata la trombosis.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si el dolor de mi pierna es una trombosis?

Orientan la hinchazón de una sola pierna, el dolor o la pesadez que aumenta al caminar, el calor y el enrojecimiento de la zona, y la presencia de factores de riesgo como un viaje largo, una cirugía o una inmovilización recientes. Ningún síntoma es definitivo: la confirmación se hace con una ecografía de las venas. Ante la sospecha, se consulta el mismo día.

¿Los viajes largos pueden causar una trombosis?

Sí, sobre todo por encima de cuatro horas sin moverse, y el riesgo aumenta si se combinan otros factores. La prevención es simple y eficaz: levantarse cada dos horas, mover los tobillos con regularidad, hidratarse y evitar el alcohol. En personas con antecedentes, el médico puede indicar medidas adicionales antes del viaje.

¿Los anticonceptivos aumentan el riesgo de trombosis?

Los que contienen estrógenos aumentan el riesgo, sobre todo en el primer año de uso y cuando se combinan con tabaquismo, obesidad, edad mayor de treinta y cinco años o antecedentes familiares de trombosis. Ese aumento es pequeño en términos absolutos para la mayoría de las mujeres, pero cambia la elección del método cuando hay otros factores presentes. Es una conversación que conviene tener antes de iniciarlos.

¿Se puede caminar teniendo una trombosis en la pierna?

Sí. La recomendación de reposo estricto quedó atrás: una vez iniciada la anticoagulación, la movilización temprana es beneficiosa y no aumenta el riesgo de que el coágulo viaje. Lo que se define caso por caso es en qué momento empezar y con qué intensidad, y si corresponde usar medias de compresión.

¿Cuánto tiempo dura el tratamiento anticoagulante?

Depende de la causa. Con un desencadenante claro y transitorio, como una cirugía o una inmovilización, suele ser de unos meses. Sin causa identificable, o con un factor de riesgo permanente como un cáncer activo o un trastorno de la coagulación, puede ser indefinido. Esa decisión se revisa en el tiempo y no se toma de una vez para siempre.

¿La trombosis se repite?

Puede repetirse, y el riesgo es mayor cuando no hubo un desencadenante claro, cuando persiste un factor permanente y en los meses siguientes a suspender el tratamiento. Por eso la evaluación incluye definir la duración de la anticoagulación y buscar causas de fondo, sobre todo en personas jóvenes o con episodios repetidos.

Fuentes

  • Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular
  • Sociedad Europea de Cardiología, guías de tromboembolismo venoso
  • Organización Mundial de la Salud, enfermedades cardiovasculares

Revisado por Dr. Daniel Jiménez, cardiólogo clínico e internista. Registro médico REEMPLAZAR-REGISTRO.

Esta información es educativa y no reemplaza la consulta médica. Ante una pierna hinchada y dolorosa consulte el mismo día. Para evaluar su riesgo cardiovascular, agende una consulta.

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