¿Qué médico trata la hipertensión arterial y cuándo hace falta un cardiólogo?

Cardióloga tomando la presión arterial a un paciente en consulta

La mayoría de las personas con presión alta las maneja bien su médico general o su internista. El cardiólogo entra cuando hay que buscar daño en el corazón, cuando la presión no cede con tratamiento o cuando hay otra enfermedad cardíaca de por medio. No es una escala de gravedad: son trabajos distintos.

Quién hace qué

El médico general o el familiar confirma el diagnóstico, pide los exámenes iniciales, inicia el tratamiento y hace los controles. En hipertensión sin complicaciones esto resuelve el caso, y no hace falta nada más. Buscar un especialista de entrada suele retrasar el inicio del tratamiento, que es lo que de verdad cambia el pronóstico.

El internista es el que corresponde cuando la presión alta viene acompañada de diabetes, obesidad, enfermedad renal, colesterol alto o varios medicamentos a la vez. Su terreno es el paciente con varias enfermedades que se influyen entre sí.

El cardiólogo entra en cuatro situaciones concretas: cuando hay que evaluar si el corazón ya se afectó, cuando la presión no se controla con tres medicamentos, cuando aparecen síntomas cardíacos (dolor en el pecho, falta de aire, palpitaciones, hinchazón de piernas), o cuando ya existe una enfermedad del corazón diagnosticada.

El nefrólogo y el endocrinólogo intervienen cuando hay una causa identificable detrás. El primero, en enfermedad renal o estrechamiento de una arteria del riñón. El segundo, en alteraciones hormonales de la tiroides o de las suprarrenales.

Las señales que mueven la consulta al cardiólogo

Hay hallazgos que cambian el nivel de atención, y conviene reconocerlos:

  • La presión sigue alta a pesar de tres medicamentos bien indicados, uno de ellos diurético
  • Aparece falta de aire al hacer esfuerzos que antes no costaban, o al acostarse
  • Hay dolor u opresión en el pecho
  • El pulso es irregular o hay palpitaciones frecuentes
  • Se hinchan los tobillos al final del día
  • Un examen previo mostró la pared del corazón engrosada
  • La presión apareció antes de los treinta años o después de los sesenta
  • Estaba controlado y las cifras se dispararon sin explicación

Qué hace el cardiólogo que no hace el control de rutina

Tres cosas, y ninguna es repetir la toma de presión.

Mide bien. Antes de subir dosis o agregar medicamentos hay que estar seguro de que las cifras del consultorio representan lo que pasa el resto del día. Una parte de los pacientes tiene la presión alta solo en la consulta, y otra parte, más riesgosa, la tiene normal en la consulta y alta en su vida cotidiana. Para separar esos escenarios se usa el monitoreo de presión de 24 horas, que registra las cifras mientras usted trabaja, camina y duerme. El comportamiento nocturno es el dato que ninguna toma en consultorio puede dar, y es el que más pesa en el pronóstico.

Busca el daño. La presión alta trabaja en silencio sobre el corazón, y ese trabajo se ve antes de que aparezca cualquier síntoma. Un eco del corazón muestra si la pared del ventrículo izquierdo se engrosó, cómo se llena la cámara y si las válvulas están comprometidas. Ese hallazgo cambia la meta de presión y a veces cambia el medicamento elegido.

Descarta causas. Cuando el perfil no encaja con una hipertensión primaria, se busca la causa tratable: apnea del sueño, alteración hormonal, problema renal, o un medicamento que usted esté tomando por otra razón.

Cómo se ve una primera consulta bien hecha

Sirve saber qué esperar, porque permite reconocer cuándo una consulta se quedó corta.

La presión se toma en los dos brazos, después de cinco minutos sentado, y se repite. Una diferencia importante entre un brazo y el otro es un hallazgo que hay que estudiar, no un error de medición. Se pregunta por los medicamentos, todos, incluidos los antiinflamatorios que usted toma para el dolor de espalda y los descongestionantes de la gripa, porque suben la presión y explican muchos descontroles.

Se revisa el peso, el perímetro abdominal y los pulsos de las piernas. Se pregunta por los ronquidos y por el sueño. Se indaga qué pasó en la familia: infartos o accidentes cerebrovasculares antes de los cincuenta y cinco años en hombres o de los sesenta y cinco en mujeres cambian el nivel de riesgo.

Y se sale con dos cosas escritas: la meta de presión para su caso y el plan de qué hacer si las cifras se salen de ese rango. Una consulta que termina con una receta pero sin una meta y sin un plan deja al paciente sin forma de saber si el tratamiento está funcionando.

Cardióloga tomando la presión arterial a un paciente en consulta

Los errores que más retrasan el control

Los vemos todas las semanas y casi ninguno tiene que ver con el medicamento.

Tomar la pastilla solo cuando la presión está alta. El medicamento sostiene la presión, así que se toma todos los días, esté como esté la cifra.

Medirse cuando uno se siente mal. Ese sesgo garantiza registrar siempre los peores valores y produce cambios de tratamiento innecesarios.

Usar tensiómetro de muñeca. Es cómodo y poco confiable si el brazo no queda a la altura del corazón. El de brazo es el que sirve.

Suspender por cuenta propia al aparecer un efecto adverso. La tos de algunos antihipertensivos o la hinchazón de tobillos de otros tienen alternativas. Se cambian, no se abandonan.

Cuándo hay que ir a urgencias

Esta es la distinción que más confusión genera, y vale la pena que quede clara.

Una cifra alta sin síntomas, incluso 180/110, es una urgencia relativa: hay que consultar en las horas siguientes, ajustar el tratamiento y buscar por qué subió. Bajarla de golpe no es mejor sino peor, porque una caída brusca reduce el riego del cerebro y del corazón.

Una cifra alta con síntomas es una emergencia y se atiende de inmediato: dolor en el pecho, falta de aire intensa, dificultad para hablar, debilidad o pérdida de fuerza en un lado del cuerpo, alteración de la visión, confusión o convulsión. Ahí no hay que esperar una cita.

Qué llevar a la cita

  • El registro de sus mediciones en casa de las dos últimas semanas, con fecha y hora
  • La lista completa de medicamentos, con dosis y horarios, incluidos los de venta libre
  • Los exámenes de sangre y orina recientes
  • Cualquier estudio del corazón anterior, aunque sea de otra institución
  • El nombre de los medicamentos que probó antes y por qué se los cambiaron

Ese cuaderno de mediciones vale más que la toma que se hace en la consulta. Sin él, la decisión se apoya en un solo dato tomado en el peor contexto posible.

Si nunca midió en casa y la cita ya está agendada, empiece igual: dos semanas de registro son suficientes para que la primera consulta sea productiva. Y si no tiene tensiómetro, dígalo, porque elegir uno validado y del tamaño de brazalete correcto es parte del tratamiento. Un brazalete pequeño en un brazo grueso sobreestima la presión y lleva a medicar de más.

Cómo trabajamos en nuestro consultorio de Belén

La consulta por presión alta se organiza alrededor de una pregunta: qué está pasando fuera del consultorio. Por eso la primera cita incluye la revisión de su registro domiciliario y, cuando el caso lo pide, la coordinación del monitoreo de 24 horas y del estudio del corazón. La segunda cita se hace con los resultados en la mano y ahí se define el tratamiento, con metas escritas.

Las dos cardiólogas y cardiólogos del centro tienen formación en medicina interna, lo que permite manejar en la misma consulta la presión, el colesterol y la diabetes, que casi siempre viajan juntos.

Si todavía está entendiendo qué significan sus cifras, qué órganos afecta la presión alta y por qué no produce síntomas, eso está desarrollado en hipertensión arterial.

Preguntas frecuentes

¿Toda persona con presión alta necesita ver a un cardiólogo?

No. La hipertensión sin complicaciones la maneja bien el médico general o el internista, y ese seguimiento es suficiente para la mayoría. La valoración cardiológica corresponde cuando hay síntomas del corazón, cuando la presión no se controla con tres medicamentos, cuando ya existe una enfermedad cardíaca, o cuando hay que evaluar si el corazón se afectó.

¿Cuándo se dice que una hipertensión es resistente?

Cuando las cifras siguen por encima de la meta a pesar de tres medicamentos de familias distintas, en dosis adecuadas y tomados de forma constante, uno de ellos diurético. Antes de aceptar ese diagnóstico hay que descartar dos cosas frecuentes: que las tomas no sean regulares y que las cifras del consultorio no reflejen las del resto del día.

¿A qué especialista me mandan si sospechan que la causa está en el riñón?

Al nefrólogo. La enfermedad renal y el estrechamiento de una arteria del riñón elevan la presión y además empeoran con ella, así que el manejo se hace en conjunto con el cardiólogo o el internista. La sospecha suele surgir por alteraciones en los exámenes de función renal o de orina, o por una hipertensión que aparece de forma brusca.

¿Con qué cifras de presión hay que ir a urgencias?

Más que la cifra, decide el síntoma. Una presión alta acompañada de dolor en el pecho, falta de aire intensa, dificultad para hablar, pérdida de fuerza en un lado del cuerpo, alteración de la visión o confusión se atiende de inmediato. Una cifra alta sin síntomas necesita consulta en las horas siguientes, no una carrera a urgencias ni bajarla de golpe.

¿Qué debo llevar a la consulta por presión alta?

El registro de sus tomas en casa de las últimas dos semanas con fecha y hora, la lista completa de medicamentos con dosis, los exámenes de sangre y orina recientes, y cualquier estudio del corazón anterior. Si probó medicamentos que le suspendieron, anote cuáles y por qué: evita repetir un camino que ya falló.

¿Cada cuánto tengo que controlarme si ya estoy en tratamiento?

Mientras se ajusta el tratamiento, cada dos a cuatro semanas. Una vez alcanzada la meta y con cifras estables, cada tres a seis meses, con exámenes de control una vez al año. Entre consultas, la medición en casa dos veces por semana da una imagen más útil que esperar a la próxima cita.

Fuentes

  • Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular
  • Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia
  • Sociedad Europea de Cardiología, guías de hipertensión arterial

Revisado por Dra. Virginia Ramos, cardióloga internista y especialista en ecocardiografía clínica. Registro médico REEMPLAZAR-REGISTRO.

Esta información es educativa y no reemplaza la consulta médica. Si su presión no se controla o nunca la estudiaron, pida una cita y traiga su registro de mediciones.

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