Hipertensión arterial: qué valores importan y por qué casi nunca duele

Tensiómetro y cuaderno con el registro de tomas de presión arterial en casa

La hipertensión arterial es la presión sostenidamente elevada dentro de las arterias. Se considera alta desde 140/90 mmHg medida en el consultorio, y desde 135/85 cuando usted se la toma en casa. Su particularidad es que no avisa: la mayoría de las personas que la tienen se sienten bien.

Qué significan los dos números

Cada vez que el corazón se contrae empuja sangre hacia las arterias y la presión sube: ese pico es la cifra de arriba, la sistólica. Entre latido y latido el corazón se relaja y la presión baja hasta un piso: esa es la cifra de abajo, la diastólica.

Las dos importan, y no siempre suben juntas. En personas mayores es común que la sistólica esté alta con una diastólica normal o baja, porque las arterias perdieron elasticidad. Ese patrón, la hipertensión sistólica aislada, tiene el mismo peso que cualquier otra forma y necesita el mismo control.

Una toma alta no hace un diagnóstico. La presión sube con el dolor, el esfuerzo, la ansiedad, el frío, una discusión o una vejiga llena. Lo que define la enfermedad es que esté alta de forma sostenida, en varias mediciones, hechas bien.

Por qué no duele

Las arterias no tienen terminaciones nerviosas que avisen de la presión. Se puede vivir años con cifras altas sin sentir nada, y ese silencio es lo que la vuelve peligrosa: cuando aparece el síntoma, casi siempre es porque algún órgano ya se dañó.

Hay una creencia muy extendida, y equivocada, de que la presión alta da dolor de cabeza, calor en la cara o zumbido en los oídos, y que uno "se da cuenta". Esos síntomas aparecen en cifras muy altas o en crisis, pero su ausencia no significa nada. Manejarse por lo que uno siente es la forma más frecuente de llegar tarde.

Qué daña con los años

La presión alta es una carga mecánica constante, y los órganos que la sufren son siempre los mismos.

El corazón. Para empujar contra una resistencia mayor, el ventrículo izquierdo engruesa su pared. Ese engrosamiento se ve en una ecografía del corazón mucho antes de que aparezca cualquier síntoma, y es una de las razones por las que se pide el estudio en un paciente hipertenso. Con los años, ese músculo engrosado se vuelve rígido, se llena peor y termina en falla cardíaca. El engrosamiento también altera la conducción eléctrica y abre la puerta a la fibrilación auricular.

Las arterias. La presión daña la capa interna del vaso y acelera la formación de placas. De ahí salen el infarto, el accidente cerebrovascular y la enfermedad arterial de las piernas.

Los riñones. Los filtros del riñón trabajan con presión. Si la de entrada es alta durante años, se esclerosan y el riñón pierde función de forma silenciosa. Y como el riñón regula la presión, se entra en un círculo donde cada problema empeora al otro.

Los ojos. El fondo de ojo muestra los vasos pequeños directamente. Ahí se ve el daño acumulado sin ningún estudio invasivo.

De dónde viene

En nueve de cada diez casos no hay una causa única. Se le llama hipertensión primaria y resulta de una combinación de predisposición familiar, edad, exceso de sal, sobrepeso, sedentarismo, alcohol y estrés sostenido. En Antioquia se suma un factor cultural concreto: el consumo de sal escondida en embutidos, caldos concentrados, snacks y panadería industrial, que pesa más que el salero de la mesa.

En el resto hay una causa identificable: enfermedad del riñón, alteraciones hormonales, apnea del sueño, estrechamiento de una arteria renal o algunos medicamentos como antiinflamatorios, corticoides, descongestionantes y anticonceptivos. Esa distinción importa, porque la hipertensión secundaria a veces se corrige tratando la causa.

Conviene sospechar una causa secundaria cuando la hipertensión aparece antes de los treinta años o después de los sesenta, cuando sube de golpe en alguien que estaba controlado, o cuando no responde a tres medicamentos bien indicados.

Tensiómetro y cuaderno con el registro de tomas de presión arterial en casa

El problema de medir mal

Acá está el error más costoso, y ocurre todos los días.

Una parte de los pacientes tiene cifras altas en el consultorio y normales en su vida cotidiana. Es la hipertensión de bata blanca, y tratarla como enfermedad lleva a medicar de más, con mareos y caídas como consecuencia.

Otra parte tiene lo contrario: cifras normales en la consulta y altas el resto del día. Es la hipertensión enmascarada, y es la más peligrosa de todas, porque el paciente sale del consultorio con el alta y el daño sigue avanzando.

Ninguna de las dos se detecta con tomas aisladas. Para eso existe el monitoreo de la presión durante 24 horas, que registra las cifras mientras usted trabaja, camina y duerme. El dato de la noche es el que más pesa: una presión que no baja durante el sueño se asocia a más riesgo, y es información que ninguna toma en consultorio puede dar.

Cómo se confirma el diagnóstico

Confirmar hipertensión no es tomar la presión una vez. El proceso tiene tres partes y las tres se hacen en la primera vuelta.

La primera es documentar las cifras fuera del consultorio: mediciones en casa durante una o dos semanas, mañana y noche, siempre anotadas. La segunda es medir el riesgo global, porque la misma cifra no significa lo mismo en una persona de treinta años sin antecedentes que en una de sesenta con diabetes. La tercera es buscar si algún órgano ya se afectó, con exámenes de sangre y orina que revisan la función del riñón, el azúcar, los lípidos, el potasio y la presencia de proteína en la orina, además de un trazado eléctrico del corazón y un fondo de ojo.

Con esas tres piezas se define no solamente si usted tiene hipertensión, sino con qué meta hay que tratarla. Y esa meta no es igual para todos: en una persona joven se busca más bajo que en una persona mayor con arterias rígidas, donde bajar demasiado produce mareos y caídas.

La presión alta en la mujer

Hay dos escenarios que se pasan por alto con frecuencia.

El primero es el embarazo. La presión alta que aparece después de la semana veinte, sobre todo si se acompaña de proteína en la orina, hinchazón o dolor de cabeza, es una situación que se controla de cerca. Y haber tenido preeclampsia deja un riesgo cardiovascular aumentado para el resto de la vida, un dato que casi nunca figura en la historia clínica de los años siguientes. Si le pasó, dígalo en la consulta aunque hayan pasado veinte años.

El segundo es la menopausia. La caída de estrógenos se acompaña de un aumento de la presión y del colesterol, y muchas mujeres que estaban bien empiezan a registrar cifras altas en esa etapa. No es "algo de la edad" que haya que aceptar: es el momento en que conviene medir y actuar.

Qué depende de usted

El tratamiento tiene dos mitades, y la de los hábitos no es la menos importante.

Bajar la sal es lo que más rinde, y significa leer etiquetas, no solamente sacar el salero. Perder peso baja la presión de forma proporcional. Caminar rápido treinta minutos, cinco días por semana, tiene un efecto medible. Reducir el alcohol, dejar el tabaco y dormir suficiente completan el cuadro. Si ronca fuerte y se despierta cansado, dígalo: la apnea del sueño es una causa tratable que se pasa por alto con frecuencia.

Del lado del medicamento, la regla es simple: se toma todos los días, a la misma hora, incluso cuando la presión está bien. La presión está bien porque lo está tomando.

Si lo que necesita saber es a qué especialista consultar y en qué momento la presión alta deja de poder esperar, lo desarrollamos en qué médico trata la hipertensión arterial.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la presión arterial normal en un adulto?

Por debajo de 120/80 mmHg se considera óptima. Entre 120/80 y 139/89 hay un rango elevado que conviene vigilar. Desde 140/90 medida en el consultorio se habla de hipertensión, y el umbral baja a 135/85 cuando la medición es en casa, porque en el propio ambiente las cifras suelen ser algo menores. Estos números orientan: la decisión de tratar considera además su edad y su riesgo global.

¿La hipertensión arterial produce síntomas?

Casi nunca, y ese es el problema. Se puede tener la presión alta durante años sintiéndose bien. Cuando aparecen síntomas suele ser por cifras muy altas o porque ya hay daño en algún órgano. Por eso el control se hace con mediciones periódicas y no con la sensación de cada día.

¿El dolor de cabeza es señal de presión alta?

Rara vez. La mayoría de los dolores de cabeza tienen otras causas, y la mayoría de las presiones altas no duelen. La secuencia habitual es la inversa: el dolor genera ansiedad, la ansiedad sube la presión, y se toma la causa por el efecto. Un dolor de cabeza intenso y súbito, distinto a los suyos, sí es motivo de consulta inmediata.

¿Cómo debo tomarme la presión en casa para que el dato sirva?

Con un tensiómetro de brazo, nunca de muñeca. Sentado, con la espalda apoyada, los pies en el piso y el brazo a la altura del corazón, después de cinco minutos de reposo, sin haber fumado ni tomado café en la media hora previa. Dos tomas separadas por un minuto, mañana y noche, anotando siempre. El promedio de varios días vale mucho más que cualquier medición suelta.

¿La hipertensión se cura o hay que tomar medicamento de por vida?

La hipertensión primaria se controla, no se cura. Algunas personas con sobrepeso importante logran reducir o retirar el medicamento tras bajar de peso de forma sostenida, siempre bajo control médico. Las formas secundarias sí pueden resolverse al tratar la causa. Suspender el medicamento por cuenta propia porque las cifras están bien es la razón más común de descontrol.

¿Por qué me sube la presión si estoy tomando el medicamento?

Las causas frecuentes son la sal oculta en alimentos procesados, el alcohol, los antiinflamatorios tomados por dolor, el aumento de peso, la apnea del sueño y las tomas irregulares. También ocurre que la dosis se quedó corta con el tiempo. Antes de cambiar nada, traiga el registro de sus mediciones: sobre ese cuaderno se decide.

Fuentes

  • Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular
  • Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia, guías de riesgo cardiovascular
  • Organización Mundial de la Salud, hipertensión
  • Sociedad Europea de Cardiología, guías de hipertensión arterial

Revisado por Dra. Virginia Ramos, cardióloga internista y especialista en ecocardiografía clínica. Registro médico REEMPLAZAR-REGISTRO.

Esta información es educativa y no reemplaza la consulta médica. Si sus cifras están altas o no sabe cuánto tiene, agende una consulta en nuestro consultorio de Belén.

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