Insuficiencia cardíaca: qué se siente, por qué ocurre y cuándo consultar

Paciente con insuficiencia cardíaca que necesita almohadas para poder dormir

La insuficiencia cardíaca no es que el corazón se detenga. Es que no logra bombear la sangre que el cuerpo necesita, o que para lograrlo trabaja a una presión demasiado alta. De ahí salen sus dos síntomas característicos: la falta de aire y la hinchazón.

Qué está fallando

El corazón hace dos movimientos. Se llena y se vacía. La insuficiencia puede venir de cualquiera de los dos, y esa distinción cambia el tratamiento.

Cuando falla el vaciado, el músculo perdió fuerza y expulsa un porcentaje menor de la sangre que tenía adentro. Ese porcentaje se llama fracción de eyección, y cuando cae por debajo del 40% se habla de insuficiencia cardíaca con fracción reducida. Es la forma clásica, la que se asocia a un infarto previo o a una enfermedad del músculo.

Cuando falla el llenado, la fuerza está conservada pero el músculo se volvió rígido y la cámara no se llena bien. La fracción de eyección sale normal y el paciente igual tiene síntomas. Es la insuficiencia con fracción preservada, más común en mujeres, en personas mayores y en quienes tuvieron presión alta durante años. Durante mucho tiempo se la pasó por alto justamente porque el número principal salía bien.

Qué se siente

Los síntomas siguen un orden que suele repetirse.

Falta de aire con el esfuerzo. Al principio, con esfuerzos grandes. Después, con los medianos. Muchos pacientes lo atribuyen a la edad o al peso durante meses, y ajustan su vida hacia abajo sin notarlo: dejan de subir escaleras, caminan más despacio, evitan la cuesta.

Falta de aire al acostarse. Aparece más adelante y es más específica. La persona empieza a necesitar dos o tres almohadas, y a veces se despierta de madrugada con ahogo y tiene que sentarse. Ese despertar con ahogo es una señal que conviene consultar sin demora.

Hinchazón. Empieza en los tobillos al final del día y sube. Viene con aumento de peso rápido, de dos o tres kilos en pocos días, que es líquido retenido y no grasa.

Cansancio. Constante, desproporcionado, que no mejora con el descanso. Es de los síntomas que más deteriora la vida diaria y de los que menos se mencionan en la consulta.

A eso se suman la tos seca nocturna, la sensación de llenura en el abdomen, la falta de apetito y la necesidad de orinar de noche.

Cómo se mide la gravedad

En la consulta se usa una escala simple, basada en lo que usted puede hacer:

  • Clase I: la actividad habitual no produce síntomas
  • Clase II: síntomas con la actividad habitual, como subir un piso o caminar rápido
  • Clase III: síntomas con actividades menores, como vestirse o caminar por la casa
  • Clase IV: síntomas en reposo

Esta clasificación no es un detalle burocrático. Es lo que define la intensidad del tratamiento y lo que permite saber si el paciente mejoró de una consulta a la otra.

De dónde viene

La insuficiencia cardíaca casi siempre es el final de otro problema. Las causas más frecuentes son el infarto previo, que deja una zona de músculo sin fuerza; la presión alta sostenida, que engruesa y endurece la pared; las enfermedades de las válvulas, que sobrecargan las cámaras; las enfermedades del propio músculo; y las arritmias rápidas mantenidas durante mucho tiempo.

Cuando la causa es la presión alta, importa saber si de verdad está controlada a lo largo del día, más allá de la toma que se hace en el consultorio. Medir la presión durante un día completo registra también las cifras de la noche, que son las que mejor anticipan el daño sobre el músculo cardíaco.

También hay causas menos evidentes que conviene descartar porque son reversibles: el alcohol en cantidad, la anemia importante, el hipertiroidismo, la apnea del sueño y algunos medicamentos usados en quimioterapia.

Paciente con insuficiencia cardíaca que necesita almohadas para poder dormir

Cómo se confirma

El diagnóstico se apoya en tres piezas.

La historia y el examen físico, donde se buscan signos concretos: la presión en la vena del cuello, crepitantes en los pulmones, el hígado agrandado, la hinchazón que deja marca al presionar.

Un análisis de sangre que mide los péptidos natriuréticos, unas sustancias que el corazón libera cuando está sobrecargado y que ayudan a separar la falta de aire cardíaca de la pulmonar.

Y el estudio que da la respuesta: la ecografía del corazón. Muestra la fracción de eyección, el tamaño de las cámaras, el grosor de las paredes, cómo se llena el ventrículo y en qué estado están las válvulas. Sin ese estudio se puede sospechar insuficiencia cardíaca, pero no se puede decidir el tratamiento, porque las formas con fracción reducida y preservada se manejan de maneras distintas.

Qué se puede revertir y qué no

Esta pregunta aparece en cada consulta, y la respuesta es menos pesimista de lo que suele creerse.

Hay causas que, tratadas, devuelven la función del corazón: una arritmia rápida sostenida durante meses, el consumo importante de alcohol, un hipertiroidismo, una anemia severa, una válvula muy estrecha o muy insuficiente. En esos casos, corregir el origen puede recuperar buena parte de la fuerza perdida.

Hay causas que dejan una secuela fija, como la zona de músculo que quedó sin fuerza después de un infarto. Ese tejido no se recupera, pero el resto del corazón sí puede compensar, y el tratamiento actual logra que muchos pacientes mejoren su fracción de eyección de forma sostenida.

Y hay algo que casi siempre se puede modificar, sea cual sea la causa: la clase funcional. Una persona que llegó sin poder caminar una cuadra puede volver a subir escaleras si el tratamiento se completa y se sostiene. Esa mejoría, más que el número del informe, es la que se busca.

Por qué esperar a que pase sale caro

La insuficiencia cardíaca avanza por escalones. Cada descompensación que termina en una hospitalización deja al corazón un poco peor que antes, y el riesgo de la siguiente aumenta. Por eso el objetivo del seguimiento es evitar el escalón, no manejarlo bien cuando llega.

El intervalo de tiempo entre el primer síntoma y la primera consulta es, en la práctica, uno de los factores que más pesa. Muchos pacientes llegan después de meses de haber ajustado su vida hacia abajo sin darse cuenta: dejaron de subir al segundo piso, cambiaron la caminata larga por una corta, empezaron a dormir sentados. Cuando eso se reconstruye en la consulta, el cuadro suele llevar más tiempo del que el paciente creía.

Cuándo consultar sin esperar

Vaya a urgencias si aparece falta de aire intensa en reposo, si se despierta ahogado y no mejora al sentarse, si tiene dolor en el pecho, o si sube tres kilos o más en menos de una semana con hinchazón que avanza.

Pida cita en los días siguientes si nota que le cuesta un esfuerzo que antes hacía sin problema, si necesita más almohadas que antes para dormir, si se le hinchan los tobillos al final del día o si está orinando de noche con más frecuencia.

Qué cambia en la vida diaria

Tres hábitos concretos sostienen buena parte del tratamiento.

Pesarse todas las mañanas, en ayunas, después de orinar, con la misma ropa, y anotarlo. El peso es el detector de descompensación más sensible que existe, y avisa días antes de que aparezca el ahogo.

Controlar la sal. Es la medida que más impacto tiene sobre la retención de líquido, y significa revisar etiquetas de embutidos, caldos, snacks y panadería, más que quitar el salero.

Tomar los medicamentos completos, todos los días. El tratamiento moderno de la insuficiencia cardíaca con fracción reducida combina varias familias de fármacos que trabajan juntas. Retirar una por cuenta propia desarma el esquema.

Si quiere saber a qué especialista corresponde su caso, cómo es el seguimiento y en qué momento se deriva a una unidad de falla cardíaca, lo desarrollamos en qué médico trata la insuficiencia cardíaca.

Preguntas frecuentes

¿Insuficiencia cardíaca significa que el corazón se va a detener?

No. El nombre asusta más de lo que describe. Significa que el corazón no bombea con la eficiencia que el cuerpo necesita, algo que en la mayoría de los casos se controla con tratamiento durante años. Con las combinaciones de medicamentos disponibles hoy, muchos pacientes recuperan capacidad funcional y algunos mejoran su fracción de eyección de forma sostenida.

¿Por qué se me hinchan los pies si el problema está en el corazón?

Porque el corazón derecho no logra devolver toda la sangre que llega desde las piernas, y la presión en las venas aumenta. Ese aumento empuja líquido hacia los tejidos, y la gravedad hace que se acumule donde el cuerpo está más abajo: tobillos y pies durante el día, espalda si la persona pasa el día acostada. Es líquido, no grasa, y por eso responde a los diuréticos.

¿Por qué me falta el aire cuando me acuesto?

Al acostarse, el líquido que estaba en las piernas vuelve a la circulación central y llega a los pulmones, que ya estaban congestionados. Por eso aparece la necesidad de dormir con más almohadas y, en casos avanzados, el despertar con ahogo de madrugada que obliga a sentarse. Ese síntoma tiene nombre propio en cardiología y siempre se consulta.

¿Cuánta sal y cuánto líquido puedo tomar al día?

La recomendación habitual es mantenerse por debajo de cinco gramos de sal al día, contando la que ya viene en los alimentos procesados, que suele ser la mayor parte. La restricción de líquidos no es para todos: se indica en casos con retención importante o con sodio bajo en sangre, y la cantidad exacta la define su cardiólogo. Restringir líquidos por cuenta propia puede hacer daño.

¿Por qué tengo que pesarme todos los días?

Porque el peso avisa antes que los síntomas. Un aumento de dos kilos en tres días, o de tres en una semana, indica que está reteniendo líquido y permite ajustar el tratamiento antes de que aparezca el ahogo. Es la herramienta de seguimiento más barata y más útil, y la que evita más hospitalizaciones.

¿Se puede vivir muchos años con insuficiencia cardíaca?

Sí, y es lo esperable cuando el diagnóstico llega temprano y el tratamiento se sostiene. El pronóstico depende de la causa, de la fracción de eyección, de la clase funcional y de qué tan constante sea el seguimiento. Los pacientes que se pesan, controlan la sal, toman el tratamiento completo y asisten a sus controles tienen muchas menos descompensaciones.

Fuentes

  • Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular
  • Sociedad Europea de Cardiología, guías de insuficiencia cardíaca
  • Organización Mundial de la Salud, enfermedades cardiovasculares

Revisado por Dra. Virginia Ramos, cardióloga internista y especialista en ecocardiografía clínica. Registro médico REEMPLAZAR-REGISTRO.

Esta información es educativa y no reemplaza la consulta médica. Si le falta el aire con esfuerzos que antes hacía sin problema, agende una consulta en nuestro consultorio de Belén.

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