El informe de laboratorio trae cuatro o cinco cifras y la mayoría de las personas mira la primera, el colesterol total. Es la que menos dice. La que decide el tratamiento es otra, y su valor aceptable no es igual para todo el mundo: depende del riesgo de cada persona.
Qué es el colesterol y por qué no es un veneno
El colesterol es una sustancia grasa que el cuerpo necesita. Forma parte de la membrana de todas las células, es la materia prima de varias hormonas, de la vitamina D y de los ácidos biliares que permiten digerir las grasas.
La mayor parte la fabrica el propio hígado. Solo una fracción proviene de lo que comemos, y ese dato explica por qué la dieta sola muchas veces no alcanza para corregir cifras muy altas.
Como no se disuelve en la sangre, viaja empaquetado en partículas. Y ahí está el punto: lo que importa no es la cantidad total de colesterol, sino en qué partículas viaja y hacia dónde las lleva.
El informe, línea por línea
Colesterol total. La suma de todo el colesterol circulante. Es el número más popular y el menos útil, porque mezcla partículas que hacen daño con otras que no.
Colesterol LDL. Es la cifra que manda. Transporta colesterol desde el hígado hacia los tejidos, y cuando hay exceso, las partículas se infiltran en la pared de las arterias y dan origen a las placas descritas en aterosclerosis. Toda la evidencia de tratamiento se construyó alrededor de bajar este valor.
Colesterol HDL. Transporta colesterol de vuelta al hígado. Valores bajos se asocian a más riesgo, pero no funciona como una meta de tratamiento: los intentos de subirlo con medicamentos no redujeron los eventos.
Triglicéridos. Otro tipo de grasa. Sus valores dependen mucho de lo que se comió y bebió los días previos, y suben con el alcohol, el azúcar, la harina refinada, el sobrepeso, la diabetes mal controlada y el hipotiroidismo.
Colesterol no HDL. Es el total menos el HDL, y agrupa todas las partículas que pueden depositarse en la pared arterial. Es especialmente útil cuando los triglicéridos están altos, porque en ese escenario el LDL calculado pierde precisión.
Por qué el colesterol total dice tan poco
Dos personas pueden tener el mismo colesterol total y situaciones opuestas.
Una puede tenerlo alto a expensas de un HDL elevado, con LDL bajo, y tener poco riesgo. Otra puede tenerlo en un valor aparentemente aceptable con un LDL alto y un HDL bajo, y estar en una situación mucho peor.
Por eso, cuando le entreguen un informe, la cifra que conviene buscar es el LDL, y en segundo lugar el no HDL.
No existe un valor normal único
Este es el concepto que más confusión genera, y vale la pena detenerse.
Los laboratorios imprimen un rango de referencia, y esa cifra corresponde a la población general. No es una meta médica.
La meta de LDL depende del riesgo de cada persona. En alguien joven, sin factores de riesgo, se acepta un valor bastante más alto que en alguien con diabetes, o que ya tuvo un infarto, o que tiene enfermedad coronaria documentada. En estos últimos, la meta es considerablemente más baja, y en la mayoría de los casos se necesita tratamiento farmacológico para alcanzarla.
De ahí sale una escena frecuente: dos personas con el mismo resultado de laboratorio, y a una le dicen que está bien y a la otra que hay que tratarla. No es contradicción: es que la meta se calcula sobre el riesgo, no sobre el rango impreso.
La lipoproteína (a), la que casi nadie mide
Es una partícula parecida al LDL, cuya concentración está determinada casi por completo por la genética y que no cambia con la dieta ni con el ejercicio.
Cuando está elevada aumenta el riesgo cardiovascular de forma independiente del resto del perfil, y explica algunos casos de infarto en personas jóvenes con un perfil de lípidos aparentemente normal.
Se mide una sola vez en la vida, porque su valor no varía. Conviene solicitarla cuando hay antecedentes familiares de eventos tempranos o un evento propio sin explicación clara.
La forma hereditaria, que se pasa por alto
Existe una alteración genética frecuente, mucho más de lo que suele suponerse, que produce valores de LDL muy elevados desde la infancia y que multiplica el riesgo de eventos tempranos.
Se sospecha cuando el LDL es persistentemente muy alto, cuando hay infartos antes de los cincuenta y cinco años en la familia, o cuando aparecen depósitos de grasa en los tendones, alrededor de los párpados o en el borde de la córnea.
Su importancia práctica es doble. Por un lado, requiere tratamiento temprano y sostenido. Por otro, cuando se identifica en una persona, conviene evaluar a sus familiares directos, incluidos los hijos, porque la mitad de ellos puede tenerla y un análisis sencillo lo detecta.
Qué logra la dieta y qué no
La alimentación importa y tiene un techo, y conviene saber cuál es.
Reducir las grasas saturadas y eliminar las grasas trans baja el LDL de forma medible. Aumentar la fibra soluble, presente en avena, legumbres, frutas y verduras, aporta lo suyo. Bajar de peso mejora todo el perfil. Y los triglicéridos responden de forma rápida y notoria a reducir el alcohol, el azúcar y las harinas refinadas.
Lo que la dieta no logra es corregir por sí sola un LDL muy elevado, sobre todo cuando el origen es genético o cuando la meta es exigente por enfermedad ya establecida. En esos casos, insistir solo con alimentación durante meses retrasa un tratamiento que sí funciona.
Qué pasa cuando el colesterol ya dejó huella
Bajar una cifra no es el objetivo final. El objetivo es que no aparezca daño en las arterias, y a veces ese daño ya existe cuando se hace el primer análisis.
Por eso, en personas con cifras muy altas, con varios factores de riesgo o con antecedentes familiares, la evaluación no se queda en el laboratorio. Un estudio del corazón permite ver si las paredes se engrosaron, si alguna zona se mueve menos de lo debido, y si hay depósito de calcio en la aorta o en las válvulas, un hallazgo que suele aparecer temprano en quienes llevan años con el colesterol elevado.
Encontrar cualquiera de esas cosas cambia la conversación: la persona deja de estar en prevención de un primer evento y pasa a tener enfermedad establecida, con una meta bastante más baja y un tratamiento más decidido.
Ese es el motivo por el que dos personas con el mismo LDL pueden recibir indicaciones muy distintas, y por el que vale la pena mirar las arterias además de la cifra.
Cuándo medirse
Un perfil de lípidos a partir de los veinte años, y repetido cada cuatro o cinco años si es normal y no hay factores de riesgo.
Con mayor frecuencia si hay antecedentes familiares de eventos tempranos, presión alta, diabetes, obesidad, tabaquismo o enfermedad cardiovascular conocida.
En niños y adolescentes, cuando hay antecedentes familiares de colesterol muy alto o de infartos tempranos.
Un detalle práctico: para la mayoría de los controles no hace falta ayuno prolongado. La indicación de doce horas sin comer se reserva para situaciones puntuales, y esa creencia generalizada hace que muchas personas posterguen un examen que podían hacerse de camino al trabajo. Consulte cómo debe tomarse el suyo en lugar de asumirlo.
Cuándo consultar
Pida una cita si su LDL está persistentemente elevado, si tiene varios factores de riesgo, si hay antecedentes familiares de infarto temprano, o si le indicaron tratamiento y lo suspendió por algún efecto adverso.
Para saber a qué especialista corresponde y cómo se define su meta, vea qué médico trata el colesterol alto.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el colesterol normal?
No hay una cifra única. El rango que imprime el laboratorio corresponde a la población general y no es una meta médica. La meta de colesterol LDL se calcula según el riesgo de cada persona: en alguien joven y sin factores de riesgo se acepta un valor bastante mayor que en alguien con diabetes, enfermedad coronaria o un infarto previo, donde la meta es considerablemente más baja.
¿El colesterol alto produce algún síntoma?
No, salvo en las formas hereditarias muy marcadas, donde pueden aparecer depósitos de grasa en los tendones, alrededor de los párpados o en el borde de la córnea. En el resto de los casos es completamente silencioso, y ese es el motivo por el que se mide con un análisis y no se espera a sentir algo.
¿Se puede bajar el colesterol solo con dieta?
Depende del punto de partida y de la meta. Con cambios sostenidos en la alimentación y pérdida de peso se logra una reducción real del LDL, y los triglicéridos responden muy bien. Lo que la dieta no logra por sí sola es corregir un LDL muy elevado o alcanzar las metas exigentes de una persona con enfermedad establecida. En esos casos la dieta acompaña al tratamiento, no lo reemplaza.
¿Las estatinas dañan el hígado o los músculos?
Son medicamentos con décadas de uso y un perfil de seguridad bien estudiado. Los dolores musculares son el efecto adverso más reportado, aunque en estudios comparativos aparecen con frecuencia similar al placebo en buena parte de los casos. La alteración importante del hígado es rara. Lo que conviene es consultar antes de suspender: hay alternativas de dosis, de horario y de familia de fármaco.
¿El colesterol alto puede ser hereditario?
Sí, y es más frecuente de lo que se cree. Existe una alteración genética que produce valores de LDL muy elevados desde la infancia y multiplica el riesgo de eventos tempranos. Se sospecha ante cifras persistentemente muy altas o antecedentes familiares de infarto antes de los cincuenta y cinco años. Cuando se identifica, conviene evaluar a los familiares directos, incluidos los hijos.
¿Los triglicéridos altos son tan peligrosos como el colesterol?
Se asocian a mayor riesgo cardiovascular, aunque la evidencia de tratamiento es más sólida para el LDL. Su valor sube mucho con el alcohol, el azúcar, las harinas refinadas, el sobrepeso y la diabetes mal controlada, y responde rápido al corregir esos factores. Cuando son muy elevados, aparece además un riesgo distinto: la inflamación del páncreas, que sí requiere tratamiento específico.
Fuentes
- Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular
- Sociedad Europea de Cardiología, guías de dislipidemias
- Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia, riesgo cardiovascular
Revisado por Dra. Virginia Ramos, cardióloga internista y especialista en ecocardiografía clínica. Registro médico REEMPLAZAR-REGISTRO.
Esta información es educativa y no reemplaza la consulta médica. Si su colesterol está alto y no sabe cuál es su meta, agende una consulta en nuestro consultorio de Belén.
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