La pericarditis es la inflamación de la membrana que envuelve al corazón. Produce un dolor de pecho que asusta, porque se parece al de un infarto, pero tiene una particularidad que ayuda a reconocerlo: empeora al acostarse y al respirar hondo, y mejora al sentarse e inclinarse hacia adelante.
Qué es el pericardio
El corazón no está suelto dentro del tórax. Está envuelto en una bolsa de dos capas, el pericardio, con una pequeña cantidad de líquido entre ellas, apenas unos mililitros, que permite que las capas se deslicen sin roce mientras el corazón late.
Cuando esa membrana se inflama, las dos capas rozan entre sí y aparece el dolor. Además, la inflamación hace que se produzca más líquido del habitual, que puede acumularse dentro de la bolsa.
Es una enfermedad que afecta con frecuencia a personas jóvenes y sanas, lo que la vuelve desconcertante para quien la sufre: un dolor de pecho intenso, a los treinta años, sin ningún factor de riesgo cardiovascular.
El dolor, que tiene rasgos propios
Es agudo y punzante, no opresivo, y se ubica en el centro del pecho o hacia la izquierda. Puede correrse al cuello, al hombro y sobre todo al borde del músculo trapecio, un dato bastante característico.
Aumenta al acostarse boca arriba, al respirar hondo, al toser y al tragar.
Y mejora al sentarse e inclinarse hacia adelante. Muchos pacientes descubren esa postura por sí solos antes de consultar, y describirla en la consulta orienta mucho.
Suele acompañarse de fiebre baja, malestar general y cansancio, sobre todo cuando el origen es viral. En el examen, el médico puede escuchar un roce característico con el estetoscopio.
Otras causas de molestia torácica están descritas en dolor en el pecho.
Cómo se distingue de un infarto
Es la pregunta que trae al paciente a urgencias, y hay diferencias útiles.
En el infarto el dolor es opresivo, no cambia con la postura ni con la respiración, aparece con el esfuerzo y se acompaña de sudor frío y náuseas. En la pericarditis el dolor es punzante, cambia con la posición y con la respiración, y suele haber fiebre o un cuadro viral en los días previos.
Aun así, esa distinción se confirma con estudios, no con la descripción. Ante un dolor de pecho intenso, la conducta correcta sigue siendo consultar.
De dónde viene
Viral o idiopática. Es la causa más frecuente. Aparece días o semanas después de un cuadro respiratorio o digestivo. En muchos casos no se identifica el agente y se la llama idiopática, lo que no significa que se haya estudiado mal.
Después de un infarto o de una cirugía cardíaca. Puede aparecer en los primeros días o algunas semanas después.
Autoinmune. En el lupus, la artritis reumatoide y otras enfermedades del tejido conectivo.
Por tuberculosis. Poco frecuente en la población general, pero relevante en Colombia y en personas con inmunidad comprometida. Suele dar un cuadro más lento, con pérdida de peso, sudoración nocturna y derrame importante.
Por insuficiencia renal avanzada, por tumores, por radioterapia sobre el tórax y por algunos medicamentos.
Las complicaciones que hay que vigilar
El derrame pericárdico. El líquido acumulado dentro de la bolsa. Puede ser pequeño y sin consecuencias, o crecer hasta comprimir al corazón.
El taponamiento cardíaco. Cuando ese líquido aumenta lo suficiente para impedir que las cámaras se llenen. Es una urgencia: aparecen falta de aire intensa, presión baja, mareo, palidez y las venas del cuello ingurgitadas. Se resuelve drenando el líquido, en una institución de alta complejidad.
La pericarditis constrictiva. Cuando la inflamación crónica engruesa y endurece el pericardio, que se convierte en una coraza rígida que impide el llenado. Es tardía y poco frecuente, y produce un cuadro de congestión que se confunde con otras enfermedades.
La recurrencia. Una parte de los pacientes vuelve a presentar episodios en los meses siguientes, sobre todo si el tratamiento inicial fue incompleto o si se retomó la actividad física demasiado pronto.
Cómo se estudia
El trazado eléctrico muestra alteraciones bastante características, difusas y distintas de las del infarto.
Los análisis de sangre revelan la inflamación y ayudan a evaluar si el músculo cardíaco también está comprometido, algo que ocurre en una parte de los casos.
El ecocardiograma es el estudio que decide la conducta. Detecta si hay líquido en la bolsa, cuánto, si está comprometiendo el llenado del corazón, y evalúa la función del músculo. Es lo que separa un cuadro que se maneja de forma ambulatoria de uno que necesita hospitalización.
Los estudios adicionales, según el contexto: radiografía de tórax, pruebas para tuberculosis, estudios de autoinmunidad, y en casos seleccionados una resonancia cardíaca, que se realiza en centros especializados.
El tratamiento y el error más común
El tratamiento de la forma viral o idiopática se apoya en antiinflamatorios en dosis adecuadas durante varias semanas, con reducción gradual, y en un medicamento adicional que reduce de forma importante las recurrencias.
Acá está el error que más recaídas produce: suspender el tratamiento cuando el dolor cede. El dolor mejora en pocos días, pero la inflamación necesita semanas para resolverse, y el esquema completo es lo que evita que el cuadro vuelva.
El segundo error es retomar el deporte demasiado pronto. Durante el episodio y hasta la resolución de los signos de inflamación, se suspende la actividad física intensa. En deportistas ese reposo se extiende más y su reinicio se decide con estudios.
Cuando hay una causa identificada, como tuberculosis o una enfermedad autoinmune, el tratamiento es el de esa enfermedad.
Cuando el músculo también se inflama
En una parte de los casos la inflamación no se queda en la membrana y compromete también el músculo cardíaco. Ese cuadro combinado cambia el manejo y conviene conocerlo.
Se sospecha cuando, además del dolor típico, aparecen palpitaciones, falta de aire desproporcionada o cansancio marcado, y se confirma cuando los análisis muestran elevación de los marcadores de daño del músculo y el estudio de imagen detecta zonas con movimiento reducido.
Su importancia práctica es doble. Por un lado, estos pacientes se hospitalizan para observación, al menos al comienzo. Por otro, el reposo deportivo es más prolongado, porque la actividad física intensa sobre un músculo inflamado se asocia a arritmias.
La buena noticia es que la mayoría de estos cuadros se resuelve sin secuelas cuando se maneja con el reposo y el seguimiento adecuados.
Qué esperar de la recuperación
Conviene tener expectativas realistas, porque la evolución tiene un ritmo propio.
Los primeros días, con el tratamiento iniciado, el dolor cede de forma notoria. Las semanas siguientes suelen cursar con cansancio y con una tolerancia al esfuerzo menor de la habitual, algo que preocupa a muchos pacientes y que forma parte del proceso.
La normalización completa, incluida la vuelta al ejercicio, lleva entre uno y tres meses en la mayoría de los casos. Los controles acompañan ese recorrido y son los que definen cuándo se puede avanzar.
Cuándo consultar
Vaya a urgencias si el dolor de pecho es intenso, si dura más de veinte minutos sin cambiar con la postura, o si aparece con falta de aire importante, sudor frío o desmayo. Ante la duda entre pericarditis e infarto, la conducta es siempre consultar de inmediato.
Consulte pronto si el dolor mejora al inclinarse hacia adelante, si hay fiebre, o si tuvo un cuadro viral en las semanas previas.
Y vuelva a consultar si el dolor reaparece después de terminar el tratamiento, porque las recurrencias se manejan de forma distinta.
Para saber a qué especialista corresponde y cómo es el seguimiento, vea qué médico trata la pericarditis.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se diferencia el dolor de una pericarditis del de un infarto?
El de la pericarditis es punzante, cambia con la postura (empeora acostado, mejora al inclinarse hacia adelante) y con la respiración, y suele venir con fiebre o después de un cuadro viral. El del infarto es opresivo, aparece con el esfuerzo, no cambia con la posición y se acompaña de sudor frío y náuseas. Aun con esas diferencias, la distinción se confirma con estudios.
¿La pericarditis es contagiosa?
La pericarditis en sí no se contagia. Lo que puede contagiarse es el virus que la desencadenó, que en otra persona probablemente solo produzca un cuadro respiratorio o digestivo común. No hace falta aislamiento ni precauciones especiales en el hogar, salvo en las formas causadas por tuberculosis, donde el manejo es distinto.
¿Cuánto dura una pericarditis?
El dolor suele ceder en pocos días con el tratamiento, pero la inflamación necesita semanas para resolverse. Por eso el esquema completo dura varias semanas, con reducción gradual, y suspenderlo al sentirse bien es la causa principal de recaída. La recuperación completa, incluido el regreso al ejercicio, suele llevar entre uno y tres meses.
¿Puedo hacer ejercicio mientras tengo pericarditis?
No durante el episodio. La actividad física intensa se suspende hasta que los síntomas desaparezcan y los marcadores de inflamación se normalicen. En personas que hacen deporte de competencia, ese reposo se prolonga y el regreso se decide con estudios de control. Retomar antes de tiempo es uno de los factores que más se asocia a recurrencia.
¿La pericarditis se repite?
Una parte de los pacientes presenta recurrencias en los meses siguientes al primer episodio. El riesgo baja de forma importante cuando el tratamiento inicial se completa en su totalidad y cuando el regreso a la actividad física se hace en el momento adecuado. Las formas recurrentes tienen esquemas de tratamiento propios y seguimiento más estrecho.
¿Qué es el taponamiento cardíaco?
Es la complicación más grave: el líquido acumulado en la bolsa aumenta lo suficiente para impedir que el corazón se llene. Produce falta de aire intensa, presión baja, mareo, palidez y las venas del cuello dilatadas. Es una urgencia que se resuelve drenando el líquido en una institución de alta complejidad. Por eso, en toda pericarditis, se evalúa con imagen la cantidad de líquido presente.
Fuentes
- Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular
- Sociedad Europea de Cardiología, guías de enfermedades del pericardio
- Organización Mundial de la Salud, tuberculosis
Revisado por Dra. Virginia Ramos, cardióloga internista y especialista en ecocardiografía clínica. Registro médico REEMPLAZAR-REGISTRO.
Esta información es educativa y no reemplaza la consulta médica. Ante un dolor de pecho intenso, consulte de inmediato. Para el seguimiento posterior, agende una consulta.
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